ACAPULCO, Gro., 20 de enero de 2020.- Los cárteles que operan en la sierra de Guerrero raptan a jóvenes para obligarlos a trabajar en la siembra y procesamiento de amapola, como sicarios o halcones, reveló al periódico Reforma un estudiante que logró escapar de la esclavitud del narco.

El joven, quien por seguridad pidió omitir su nombre y que cursaba su último semestre en una unidad académica de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), fue plagiado en marzo de 2019 en las calles de Iguala por un grupo de hombres, y trasladado a la sierra de Tlacotepec, cabecera del municipio General Heliodoro Castillo.

Narró que durante seis meses trabajó en jornadas de sol a sol, sometido a tortura, y que sólo se alimentaba con sobras de comida, hierbas y hojas de árboles, motivo por el bajó 20 kilos durante su cautiverio.

“Salíamos varios de una casa casi en la madrugada; caminábamos por el cerro durante dos horas y luego llegábamos al lugar donde nos obligaban a sembrar (amapola) vigilados por la gente armada… Llegábamos a esa casa, a veces nos daban de comer puras sobras y caíamos rendidos para dormir”, narró. “Para que no me golpearan o torturaran, yo le echaba muchas ganas a la siembra”, agregó.

Indicó que era preferible trabajar en la siembra que en un laboratorio clandestino donde se procesaba heroína y cocaína, pues “si me hubieran llevado ahí, no sé qué hubiese pasado conmigo; seguramente estaría enfermo por inhalar eso (droga) o a lo mejor ya estuviera muerto”, señaló.

Añadió que los encargados de vigilarlo también eran jóvenes, de entre 15 y 20 años, que andaban armados y con el rostro descubierto, además de que se drogaban y bebían, por lo que temía que perdieran el control y se desquitaran con él.

“Aquí vas a estar, aquí nadie te salva”, le decían al mismo tiempo que lo encañonaban. “Tenían buenos celulares y siempre veía que adoraban a la Santa Muerte, que la tenían en un nicho. Hablaban del desprecio que tenían a la vida humana y contaban cómo mataban a alguien como si no fuera nada”, contó.

De acuerdo con fuentes estatales consultadas por Reforma, en esa zona operan el Cártel de la Sierra del Sur, que dirige Isaac Navarrete Celis, alias El señor de la I, y la organización de Onésimo Marquina Chapa, alias El Necho, quienes se disputan la siembra y trasiego de la droga.

Mientras que en Acapulco, luego de la detención del grupo armado Los Dumbos en el poblado Xaltianguis, vecinos relataron que los integrantes obligaban a los padres de familia a que sus hijos se unieran a sus filas para sembrar droga, además de que los utilizaban como halcones en las entradas y salidas de la comunidad, motivo por el que decenas de personas huyeron.