Reciprocidad señor presidente

Me satisface lo que Héctor Astudillo ha dicho y hecho en el tiempo y las circunstancias políticas que le tocaron tras la victoria electoral de AMLO.

Porque entendió que el mandato popular de un cambio verdadero invocaba (invoca) al presidente, pero también a toda la clase política nacional.

Celebro la relación respetuosa que el gobernador Héctor Astudillo ha brindado siempre al presidente Andrés Manuel López Obrador, y que aceptara sin reparos el nombramiento de los delegados federales.

Porque demuestra madurez y compromiso democrático.

Apoyo que acompañe solidario al presidente cuando convoca a la defensa de México.

Porque ratifica que, para él, antes de cualquier interés, está el colectivo.

Respaldo su inconformidad por las malas formas de seguidores locales de Morena en actos públicos de AMLO.

Porque exhibe dignidad y firmeza.

Me gusta su disposición para aceptar la disculpa presidencial.

Porque muestra temple y serenidad.

Aplaudo que señale y demande la entrega de partidas presupuestales para Guerrero.

Porque es justo, necesario y pertinente.

Reconozco su prudencia en el buen trato que ha dado al delegado Pablo Amilcar Sandoval.

Porque lo hace sin mezquindad, a pesar de no ser correspondido.

Porque la soberbia y el protagonismo irresponsable del delegado originó y agudizó la confusión y las protestas por la entrega tardía del fertilizante.

Por eso no me satisface el trato que el Gobierno Federal ha brindado al de Guerrero.

Porque no ha cumplido el cambio demandado por los electores, desterrar la política clientelar, separarla de la grilla que engaña, manipula y tergiversa, reivindicar la verdadera política, el juego limpio y transparente.

Porque no ha cumplido lo prometido por el presidente: escuchar, atender y respetar a todos, pero dando “preferencia a los más humildes y a los olvidados”.

Por eso coincido con el exhorto del gobernador: “El respeto debe ser mutuo. Reciprocidad señor presidente”.

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