ZIHUATANEJO, Gro., 17 de julio de 2020.- Choferes del transporte público coincidieron en que cada día es más difícil sobrellevar la crisis económica ante la falta de apoyo de sus patrones, lo que ha hecho que algunos decidan obtener otros empleos.

Un trabajador del volante, que pidió la omisión de su nombre, dijo que todos los conductores laboran bajo estrés debido a que deben cumplir los tiempos del reloj checador, y de retrasarse un minuto, se les cobra un monto de 50 pesos, lo que los obliga a conducir a exceso de velocidad y a hacer a un lado el reglamento de Tránsito.

“Por cada minuto nos cobran 50 pesos, la empresa es la que pone las reglas y un conductor no tiene ni voz ni voto”, precisó el chófer de la empresa Las Dos Costas. Sin embargo, este método se maneja en prácticamente todas las agrupaciones transportistas, ya que el reloj checador regula el tiempo por cada vehículo y de no cumplirse, se hace un cobro o sanción.

Actualmente regresaron a la calle muchos de los autos del transporte público que habían parado durante la pandemia, aunque el número de pasajeros no ha aumentado y esto agudizó la crisis, porque bajaron los ingresos. “Antes trabajaba el 50 por ciento del parque vehicular un día sí y otro día no, pero ahora estamos casi todos de vuelta”, dijo.

La mayoría de los conductores de combi y taxi se rehúsa a utilizar cubrebocas durante la crisis sanitaria, además de que no han tomado las medidas necesarias que eviten la propagación de Covid 19 entre los pasajeros.