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ACAPULCO, Gro., 23 de octubre de 2026.- “¡Compa!”, fue el grito que Francisco Javier Sánchez Gallegos, conocido como Zlatan, recuerda de su amigo y compañero de pesca, Julio César Niño Hernández, antes de que una enorme ola los separara en los acantilados de Sinfonía del Mar en este puerto.
Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, el pescador recordó cómo sobrevivió al accidente del 12 de octubre, cuando junto a su amigo Julio César Niño acudieron a los acantilados para pescar, pero él no regresó.
Desde los acantilados de Sinfonía del Mar, contó que una ola los sorprendió, lo arrastró entre las rocas y le provocó lesiones en la cadera, el tórax y los brazos. Perdió el conocimiento y hasta vomitó en el mar.
Cuando logró salir a flote, comenzó a buscar a su amigo y durante cerca de media hora gritó “¡Niño!” y “¡Compa!”, con la esperanza de localizarlo entre las olas, sin embargo al no encontrarlo y presa del impacto de lo ocurrido nadó hacia La Quebrada en busca de ayuda.
Allí, un clavadista conocido como Makanaki lo auxilió y lo puso a salvo, y después ambos solicitaron ayuda a la Guardia Nacional para decirle que había otra persona perdida en altamar. De acuerdo con su testimonio, los oficiales tardaron casi media hora en llegar.
Una tragedia que pudo alcanzar a su hijo
La desgracia pudo tener consecuencias aún más dolorosas. Ese día Zlatan también pensaba llevar a su hijo de 10 años a pescar, ya que el menor suele acompañarlo. Sin embargo el niño decidió quedarse en casa de su abuela.
“Él siempre me acompaña, pero ese día no quiso bajar. Me dijo que le dolía el pie; aprovechó que ahí tiene internet y mejor se quiso quedar ahí”, recordó.
Sánchez Gallegos participa en los recorridos de búsqueda junto a familiares y otros pescadores.
A la angustia por la desaparición se suma la culpa que siente, pues era la primera vez que llevaba a Julio César a esa área de los acantilados.
“Me siento mal porque acepté la invitación de mi amigo de venir a pescar y sucedió esa tragedia”, expresó.
Su amistad se remonta a varios años. Ambos comparten la pasión por el futbol y por ello la ausencia de Julio César representa para él una pérdida que va más allá de la incertidumbre, es la desaparición de un amigo con quien compartió buena parte de su vida.
Además la salida tenía un motivo especial, ya que Zlatan celebraría su cumpleaños y su amigo propuso ir a pescar para preparar una botana con lo que consiguieran en el mar.
Familiares claman por buzos para encontrarlo
Mientras Zlatan mantiene la búsqueda, la esposa, la madre, los hermanos y los amigos de Julio César acuden a diario a Sinfonía del Mar, con la esperanza de encontrar alguna señal de su paradero.
José Luis Niño Hernández, hermano del desaparecido, afirmó que la familia solo quiere recuperar el cuerpo del también músico para darle sepultura y poner fin a la incertidumbre que los consume desde hace casi dos semanas.
Ante la falta de resultados, sus familiares han recurrido a sus propios medios y al apoyo de amigos y pescadores. José Luis explicó que la Secretaría de Marina participó en las labores durante ocho días, pero no logró localizar a su hermano.
De acuerdo con su testimonio, la dependencia anunció inicialmente cuatro días de búsqueda y después de una nueva solicitud de la familia amplió el dispositivo por otros cuatro días.
Al concluir ese periodo, los familiares recibieron la indicación de que la Marina permanecería atenta a cualquier información que permitiera reanudar las operaciones.
Por ello, pidieron el apoyo de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para que continúen las labores con buzos especializados. “Necesitamos que manden buzos”, insistieron.
Buzos particulares exploran cuevas submarinas
Ante la falta de resultados oficiales, pescadores y buzos particulares se sumaron a la búsqueda. Entre ellos está Andrés, conocido como El Pollo o Rasta, quien se sumergió hasta 30 metros de profundidad en el área del accidente, donde existen cuevas submarinas, pero a pesar del esfuerzo tampoco lograron localizar a Julio César.
El hermano agradeció la ayuda desinteresada de quienes han participado en los recorridos y describió la desesperación que enfrenta la familia ante la falta de noticias.
“Lo que queremos es encontrarlo, queremos el cuerpo para que ya pueda descansar él y para que podamos descansar todos nosotros, porque ya estamos cansados”, expresó.
Julio César vivía en la unidad habitacional El Coloso con su esposa y sus dos hijos: una adolescente de 15 años y un niño de 10. Según su hermano, él era el principal sostén económico de su hogar.
Su desaparición también ha golpeado profundamente a su madre, a su esposa, a sus hermanas y al resto de sus familiares, quienes regresan cada día a la costa con la esperanza de encontrarlo.
Mientras tanto, Zlatan continúa con la búsqueda de quien fuera su compañero de pesca y amigo de años. Para ambas familias la espera sigue sin respuestas y con la petición de que las autoridades refuercen las labores y que Julio César regrese a casa, aunque sea para recibir una despedida digna.
“Que donde quiera que esté, que regrese, para que todos estemos tranquilos”, expresó José Luis, con la esperanza de encontrar a su hermano.