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ACAPULCO, Gro., 5 de marzo de 2026.- Con orgullo de ser mujeres mexicanas y de formar parte de las Fuerzas Armadas, integrantes de la Guardia Nacional, el Ejército y la Fuerza Aérea afirmaron que representar al país y conmemorar el Día Internacional de la Mujer es un honor y una responsabilidad.
En declaraciones en las instalaciones de la Novena Región Militar, la oficial de la Guardia Nacional, Belém Gabriela Llamas Barrón, integrante del Mando Especial de Acapulco, explicó que ella se encarga de labores de seguridad pública, patrullaje y proximidad social.
Con tres años de antigüedad en la corporación, aseguró que no tuvo dificultades para ingresar.
“No fue difícil. Sí representó un cambio radical de vida, pasar de la vida civil a la vida militar; sin embargo, nos trazamos metas y las hemos alcanzado con el paso del tiempo. Nos enfocamos en la seguridad de las localidades y en la proximidad social, para que la gente se sienta segura de salir a las calles”, expresó.
Indicó que tuvo varios motivos para integrarse a la Guardia Nacional, entre ellos portar el uniforme, lo que considera una gran satisfacción, por lo cual recomendó a las mujeres decidirse a ingresar, sobre todo porque en los últimos años las Fuerzas Armadas han ampliado sus oportunidades.
“Nosotras nos preparamos, nos fijamos metas y podemos llegar hasta donde queramos. El mayor cambio consiste en pasar de la vida civil a la militar: levantarse más temprano, realizar más ejercicio físico, porque debemos mantener una buena condición para proteger a la ciudadanía”, detalló.
Dijo que buscará llegar lo más lejos posible en su carrera militar, continuar con sus estudios y hacer una especialidad en seguridad pública, con el respaldo de su familia.
“Sí, soy mamá, tengo una niña. Me organizo y aprovecho mis tiempos; cuando tengo un espacio en el trabajo le hablo a mi hija, la visito, al igual que a mis papás”, puntualizó.
Por otra parte, la teniente coronel y jefa de enfermeras del Hospital Militar Regional de Acapulco, Amalia Pérez Fernández afirmó que acumula 27 años de servicio en la milicia. Explicó que decidió seguir esta carrera por influencia de su padre, también militar desde la década de 1970.
“Es una carrera y un estilo de vida diferente, al que nos enfrentamos con muchos retos, pero también con grandes recompensas, principalmente servir a la patria, servir a la nación y ayudar a la población civil”, agregó.
Recordó que antes sólo se podía ingresar a la Escuela Militar de Enfermeras, Odontología o Medicina; actualmente, las mujeres también pueden integrarse a armas y actividades operativas, además de continuar en el área de la salud.
“El principal reto ha sido separarse de la familia, no estar presente en momentos difíciles; sin embargo, sabemos que ellos cuentan con los beneficios que ofrece el Instituto Armado, lo que nos permite estar tranquilos y desarrollarnos profesionalmente”, precisó.
La sargenta segunda oficinista de la Fuerza Aérea, Beatriz Areli Salinas Bustos, quien hace labores administrativas, explicó que su jornada laboral inicia a las 7 horas y concluye a las 15:30. Durante ese tiempo hace el pase de lista, ejercicios físicos y después atiende sus actividades diarias.
“Lo más complicado consiste en pasar de la vida civil a la vida militar y adaptarse a la disciplina y a los distintos retos que implica pertenecer a las Fuerzas Armadas”, indicó.
Añadió que dentro de la institución existen las mismas oportunidades de crecimiento para hombres y mujeres.
“En lo militar tenemos todas las oportunidades de crecer. Son retos distintos y se requiere mucha disciplina, pero tenemos la capacidad de lograr lo que nos propongamos”, concluyó.