TIXTLA, Gro., 18 de abril de 2020.- En la fábrica de mezcal La Consentida, ubicada en la comunidad indígena Atliaca, de este municipio, el trabajo para destilar maguey y obtener mezcal no se interrumpe a pesar de la emergencia sanitaria por el Covid 19, pues si sus seis trabajadores se quedan en casa como piden las autoridades de salud, sus familias no tendrán para comer y no habrá qué vender este año.

Ambrosio, Francisco, Luis, Lucas, Santiago y Raúl, son indígenas nahuas que se dedican a la destilación de maguey desde hace más de 20 años. La ardua labor para obtener la bebida alcohólica se lleva a cabo entre marzo y junio, y las tres semanas que han ocupado para hacer la primera destilación de maguey, son las mismas que ha abarcado la alerta sanitaria.

Los productores de esta fábrica de mezcal conocen de la situación de salud Covid y de las medidas a tomar recomendadas por las autoridades, como quedarse en casa, lavarse las manos, usar cubrebocas y mantener una sana distancia, pero también saben que pertenecen a la gran mayoría de mexicanos que no puede dejar de trabajar, que deben salir al cerro en busca de maguey.

El lavarse las manos lo aplican después de labrar maguey o de transportarlo del campo a la fábrica, mientras que comprar un cubrebocas, que puede costar hasta 50 pesos, representa el pago de medio día de trabajo, pues diario ganan entre 100 y 120 pesos.

“Privilegiados son aquellas personas que tienen dinero asegurado para quedarse en casa, nosotros debemos trabajar a diario”, señala el maestro mezcalero Ambrosio Loranca.

La pandemia de Covid 19 no detendrá el trabajo de estos hombres, pues si uno de ellos decide parar, la producción de mezcal se verá afectada. Y es que este año esperan obtener 70 litros por cada una de las 10 tinas de madera en las que ya han puesto a fermentar el cocido y triturado.

Los mezcaleros sólo esperan que el encierro recomendado para evitar contagios no afecte la venta de la bebida que les quedó del año pasado, pues hasta el momento sólo se les ha ocurrido ofertarlo vía telefónica a sus clientes de la zona Centro de Guerrero.

“Tenemos que trabajar porque tenemos necesidad ¿sino quién nos va a dar de comer? Y aquí realmente no hay enfermedad, pues nadie se enferma. Entonces aquí les digo a los muchachos: si vas a Tixtla te ponen gel y huele a alcohol, mejor me tomo un mezcalito y es más seguro”, bromea  el maestro mezcalero.