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CHILPANCINGO, Gro., 4 de marzo de 2017.- Las manos agrietadas de Paulina Martínez, tejen sin parar los pedazos de palma seca que ha afilado en el piso. Un trozo de carrizo y una jícara con agua son herramientas necesarias para que en al menos 36 horas elabore un petate artesanal, para venderlo en 50 pesos y alimentar a sus tres hijos.
Paulina Martínez es una indígena nahua originaria de la comunidad de Tepozonalco, en el municipio de Chilapa. Es una de tantas mujeres que en esta región de La Montaña carecen de un empleo remunerable para cubrir sus necesidades básicas: alimentación, salud, vivienda y educación.
Con 35 años de edad, lleva casi 20 de ellos tejiendo petates.
Paulina vive al día. Para ella, tejer petates es su única forma de subsistir. En la mañana, a medio día y en la noche, se sienta en el corredor de su casa, de adobe y teja, a tejer.
Las manos de la artesana envuelven, enredan, cortan, y hunden la palma seca natural, así como las palmas de colores. En un día y medio termina un petate de tres metros. Su precio es de 50 pesos, pero si lo logra vender en el tianguis dominical de Chilapa, quizá obtenga hasta 70 pesos.
Afirma que en una semana logra completar media docena de petates, trabajando día y noche, porque también debe preparar la comida y cuidar a sus tres niños, de los cuales dos van a la escuela primaria y una al jardín de niños.
Para vender la media docena de petates debe acudir a Chilapa, ubicada a una hora de Tepozonalco, pagar pasaje y el espacio de venta que el municipio cobra a todos los artesanos en el tianguis dominical.
Hay otra opción para vender su producto: transferirlo a los revendedores que acuden a su localidad, pero estos, dice, “lo pagan muy barato”.
Paulina habla sólo en su lengua materna, el náhuatl, y lamenta que por la falta de dinero de sus padres, no fue a la escuela y se ve limitada a la elaboración de petates para sobrevivir. Sin embargo, tiene la esperanza de que esta actividad le permita apoyar a sus hijos y darles estudios.
La vida de Paulina es una muestra del trabajo artesanal que se realiza en Chilapa, detrás de cada bolsa de palma, canasta, enceres de carrizo, artículos para la decoración de Totomochtli, bellotas, semillas y máscaras de madera, hay un arduo trabajo y una historia cruda que contar.