CIUDAD DE MÉXICO, 22 de julio de 2020.- “Nunca lo creí…” así lo dice el sargento primero de infantería Rosendo B., originario de Morelia, Michoacán y quien, afortunadamente, está librando con éxito la batalla más importante, porque en ella va su vida misma, el coronavirus, enfermedad en la que nunca creyó, y que tuvo que padecer para cambiar de opinión.

Con la característica bata azul de hospital, voz débil que apenas se escucha tras el cubreboca que porta, el sargento no pierde la disciplina y, aunque todavía débil por la enfermedad, se incorpora al darnos su nombre, luego se sienta y con voz pausada y baja expresa su alegría de estar librando la enfermedad y advierte la importancia de creer en ella y cuidarse.

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