El voto libre bajo asedio
La detención del exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, está provocando fuertes sacudidas políticas.
Los priistas, por conducto de su dirigencia estatal, repiten que se trata de una "cortina de humo". Pero olvidan que la llamada "verdad histórica", construida durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, también fue señalada como un intento por cerrar el caso Ayotzinapa sin esclarecer la desaparición de los 43 normalistas.
Aguirre Rivero posee información que puede resultar decisiva. Si la Fiscalía General de la República realmente busca conocer la verdad, también debería llamar a declarar al expresidente Enrique Peña Nieto.
Beatriz Mojica fue secretaria de Desarrollo Social en el gobierno de Aguirre. La cercanía política entre ambos es conocida. Tampoco debe olvidarse que respaldó la candidatura presidencial de Ricardo Anaya y calificó a Andrés Manuel López Obrador de autoritario. Como dice el refrán: Dios los hace y ellos se juntan.
La dirigencia nacional de Morena tendría que revisar con cuidado los casos de Beatriz Mojica y Esthela Damián por su cercanía política con Aguirre Rivero. Ignorar esos antecedentes sería dejar espacio a personajes cuya trayectoria proviene de otros proyectos políticos.
Los señalamientos contra el exgobernador se relacionan con la presunta desaparición de las grabaciones de las cámaras del Palacio de Justicia de Iguala, una evidencia que podría ser fundamental para reconstruir lo ocurrido la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014.
Aguirre Rivero puede convertirse en una pieza clave para conocer la verdad del caso Ayotzinapa. Su situación jurídica también representa un fuerte golpe para el PRI, que enfrenta un escenario de creciente debilidad política.