ACAPULCO, Gro., 30 de octubre de 2019.- Los padres de un recién nacido que falleció en el hospital general de El Quemado de este puerto, por negligencia médica en el Hospital General de Ometepec interpusieron una queja en la Junta de Conciliación y Arbitraje Médico contra todos los trabajadores que participaron en la atención del menor y exigen justicia.

Entrevistados afuera de las oficinas en plaza Cuauhtémoco, el papá, Vladimir Marcial Benítez y su esposa Lourdes Benito Carranza explicaron que el 23 de septiembre su hijo nació con un peso normal, pero quedó internado porque la madre presentaba fiebre y no la podían dar de alta.

“El niño presentó fiebre el 28 de septiembre. 29 y 30 (de septiembre), para el 1 de octubre le colocan un dispositivo, un objeto en el brazo que no nos explicaron que era, no nos pidieron autorización (…) tenemos fotos, videos donde se observa el objeto”.

Detalló que a las 18:30 horas, en los cunero patológicos se percataron de un sangrado en el brazo por lo que acudieron a la enfermera en turno, quien dijo que era normal y que iban a revisar.

A las 21:30 horas, prosiguió el papá, el sangrado ya había manchado al bebé y las sábanas por lo que volvieron a pedir a las enfermeras que revisaran; para las 23:30 el niño ya no quiso comer, lloraba mucho y entonces le quitaron el objeto.

Dijo que las enfermeras les dieron muchas gasas para que se las colocaran al bebé y apretarán su brazo, sin embargo, el sangrado seguí. Afirmó que en el turno nocturno sólo había dos doctoras para atender a todos los pacientes, ninguna de ellas pediatras.

El 2 de octubre los padres decidieron sacar a su bebé del hospital en donde les cobraron cinco mil 500 pesos por toda la sangre que le colocaron al menor y trasladarlo a Acapulco. Dos horas después de haber ingresado al hospital en el puerto el bebé falleció.

Comentó que hasta el momento, ninguna autoridad de salud se ha comunicado con ellos para explicar lo que pasó, ni ofrecer disculpas, por lo que exigen que se haga justicia.

La familia es originaria de la comunidad de Cochoapa, del municipio de Ometepec. Vladimir Marcial de 32 años de edad era chofer de una empresa constructora y perdió su trabajo por faltar por las vueltas que dio desde que nació su hijo.