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Hoja verde
En el conflicto por el pago a los trabajadores de la Sedatu, la pregunta que muchos se hacen es: ¿dónde está el dinero para pagarles? ¿Por qué tanta indolencia de las autoridades? ¿Rosario Robles estará enterada de la grave situación que viven las familias de los trabajadores de la dependencia? ¿El delegado federal en Guerrero, José Armenta Tello puede dormir al saber que los inconformes llevan más de cinco meses sin sueldo?
La respuesta es sencilla: el dinero utilizado para pagar a los trabajadores se terminó antes de lo planeado. Este grupo de trabajadores fue contratado para acciones de la reconstrucción del Plan Nuevo Guerrero. Son los que se encargaron de supervisar la construcción de viviendas y otras acciones destinadas a las familias damnificadas de la confluencia de la tormenta Manuel y el huracán Ingrid en 2013.
Hoy se encuentran en paro más de 30 trabajadores, a quienes no se les paga desde enero. Son casi 2 millones y medio que la dependencia debe. Y la respuesta que les dan es corta: “Se acabó el dinero y no se sabe para cuándo les pagaran”, declaró uno de los trabajadores afectados, Josué Gutiérrez.
Lleva más de dos semanas el paro y lo peor es que miles de familias quedarán sin recibir sus viviendas. No hay mejor manera para describir este hecho. “Fue la tormenta perfecta”, dijo Armenta en entrevistas de radio.
Claro ejemplo, los trabajadores del Fonden. De manera conjunta los afectados han declarado que el dinero para pagarles se terminó, porque se manejó de manera irregular y la respuesta que les dieron sus directores nacionales, fue concreta: se acabó el dinero.
El delegado Armenta se ha desmarcado del problema y demostró con un informe que el desfalco ocurrió desde antes de que él llegara a la Delegación. Le tocó pues el recuento de los daños financieros.
Es decir, fueron otras administraciones las que se terminaron el dinero para pagar. Pero los trabajos de reconstrucción ¡no han acabado! ¿En qué se lo acabaron? Resulta que desde 2013, en esa dependencia como en otras, hicieron fiesta. El dinero no fue utilizado de manera responsable.
Las dependencias federales, entre estas Sedatu, enfrentan graves problemas, por tal razón ya la Auditoría Superior de la Federación hace las investigaciones correspondientes. ¿Quién o quiénes son los responsables de esta indolencia? Todos se avientan la bolita y hasta este día siguen los trabajadores de Sedatu sin su pago.
Y aunque se desmarca del problema, el delegado Armenta tiene responsabilidad al no decir públicamente nombres de los responsables. Las protestas de los trabajadores van en aumento y por si faltara una más, se han sumado a los múltiples bloqueos viales en la capital.
Lo más interesante es que los delegados que han pasado por la dependencia, tienen mucho qué explicar. Aquellos trabajadores que se han partido el lomo, no tienen ya ni para comer. A cada uno de los trabajadores, le deben cerca de 60 mil pesos. Ni modo que no se puedan hacer ajustes en gastos destinados a comodidades, para poder pagar esos salarios.
Ya se verá.