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CHILPANCINGO, Gro., 31 de octubre de 2025.- Don Chucho Meneses, como cariñosamente se le conoce, es un hombre con más de 40 años ininterrumpidos en el negocio del pan en el populoso y bullanguero barrio de San Mateo de esta ciudad.
Don Chucho Meneses todos los días se levanta muy temprano para preparar los ingredientes para el pan.
En esta temporada llama mucho la atención cómo se prepara el pan de muertos y gustoso nos muestra junto a toda su familia, cómo lo hacen.
Ellos son: Jony su hijo y su esposa Diana; la esposa de don Chucho, doña Aurelia; el nieto Santiago y la nieta Ivón, además de otro de sus nietos, Iker, que ayuda con la repartición del pan en las tiendas.
Son las 6 horas y había que ir al horno de don Chucho, un día no tan frío, pero sí fresco.
A las 7 había que estar en la calle cerrada de Eutimio Pinzón del barrio más antiguo de la capital del estado: San Mateo.
Don Chucho de inmediato hace café y lo primero que me dice es que coma todo el pan que quiera.
Lo primero que se observa es que hacen una especie de mezcla con la harina de trigo, a la que le hacen un espacio en medio y ahí colocan los ingredientes: manteca, leche, azúcar, levadura, huevos y mantequilla.
El trabajo duro es cuando se comienza a revolver el ingrediente, ya que se hace mucho ejercicio de brazo para conseguir que todo termine en una especie de masa.
Ya cuando se tiene la masa, se hacen toda especie de formas. Unas bolas de masa se van a la cortadora y ésta los hace en cuadros para después darles la forma del pan de la preferencia o gusto del cliente.
Luego viene la decoración. Se observa cómo le dan forma a panes como el gusano, panqué o mantecada, mordida, reventado, granada, nuez, panadero, cortado, rosquete, media luna y, los más vendidos: el gringo o borracho, la concha y la semita de piloncillo o de requesón, según el gusto.
Mientras trabaja la familia se escuchan las anécdotas y recuerdan en este Día de Muertos al Chino, Iván Meneses, quien a pesar de que falleció, sigue vivo, porque lo recuerdan con mucho cariño al mismo tiempo que se observa su foto en el altar que le colocaron en ese lugar donde también hacía pan como toda la familia. Era también panadero, como su papá don Chucho Meneses.
El buen humor continúa, entre broma y broma nos dan las 12 horas y comenzó con la elaboración del muñeco (como ellos le llaman) o pan de muerto, como se le conoce comúnmente.
Jony se encargó de darle forma, le hizo la cabeza, formó los pies y los brazos los colocó a la altura del pecho y, después de eso, van directos al horno.
Después de 10 minutos en el horno, se observó al pan de muerto ya un tanto doradito, tostado, y después, a ponerlo a enfriar.
Una vez frío, le tocó a Diana, esposa de Jony, colocar la azúcar roja, que doña Aurelia había preparado con colorante.
Se le untó mantequilla y explica que muchos le colocan clara de huevo, pero que ellos preferían mantequilla porque le da un sabor especial al muñeco o pan de muerto.
Al probarlo se sentía muy blando, sin duda que la mantequilla y la azúcar le dieron un 10 al sabor del muñeco.
La familia Meneses Ramírez, humilde, atenta, cordial y amable, todos los días trabaja para que le llegue el pan a su hogar a través de las tienditas que surten cerca de su casa.
También, nos indica don Chucho, que al haber una pozolería cercana llamada La Escondida, donde van políticos y gente de la alcurnia de la ciudad, pasan a comprar el pan y lo llevan a muchos lugares del país y Estados Unidos.