Teléfono rojo
“Recordemos que el Ejército surge del pueblo y sirve a él y no a los fines de un caudillo”.
Con este principio el general Joaquín Amaro fundo al Ejército moderno.
1.- Desde la fundación moderna del Ejército mexicano, en 1931 con el general Amaro, secretario de guerra, ha permanecido leal al Estado, respetando a sus “comandantes supremos”, los presidentes en turno, que han tenido que aceptar los errores de ellos, a tal grado de cometer represiones como la de derribar la puerta colonial de la preparatoria número 1, en San Idelfonso en julio de 1968 y la masacre del 2 de octubre en la plaza de Las Tres Culturas o asesinar a oponentes como Rubén Jaramillo y a su familia, (su mujer estaba embarazada), en Xochicalco, Morelos en 1962.
Lo que esos políticos no pudieron resolver por la razón y la ley, lo hicieron a través de la fuerza bajo su mando, utilizando la lealtad y obediencia al comandante supremo en turno.
2.- Esa lealtad se renovaba cuando entraba el siguiente mandatario. Creo que también la lealtad hacia AMLO terminó cuando Claudia Sheinbaum tomó protesta. Aunque se dice que le tiene respeto porque la presidenta lo permite.
Con esa lealtad el régimen de AMLO decretó que el Ejército y la Marina dejara sus funciones convirtiéndolos en policías, administradores de negocios, constructores, controladores de las aduanas y aeropuertos, amarrándoles las manos frente al narcotráfico: “abrazos, no balazos”.
3.- Con esa irresponsable acción creó una élite sobre los mandos del Ejército y Marina, (no pongo a la Guardia Nacional, porque son soldados vestidos de gris).
Error que cargará en la historia.
Ya no es un secreto, se dice, que los mandos militares del Ejército, en los hechos son dos grupos, el institucional, desde los secretarios de la Defensa y la Marina, sus mandos en las zonas militares, los soldados que se están partiendo la ma..re en las sierras y montañas; en los planes de salvamento DNIII, - y por fortuna, ahora sin abrazos- y el grupo de gerentes, directores de empresas, gozando la burocracia donde no hay auditorias y contratos sin licitaciones.
Cajas chicas sin controles. Se dice. Estoy generalizando. Porque también debe haber quienes cumplen con su deber.
4.- Tienen entre Ejército y Marina 12 aeropuertos, seis hoteles, tres parques deportivos, Mexicana de Aviación, AIFA y Tren Maya.
El corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec, construyeron bancos, aeropuertos y vías férreas. Bajo su control los centros de migración.
Durante 2014 la SEDENA y SEMAR han erogado un total de 18 mil 941 millones 868 mil 389.137 pesos mexicanos en contratos.
La Marina ha ejercido 3 mil 271 millones 578 mil 675.96 pesos más del 63 por ciento en adjudicaciones directas y adjudicaciones a modo, (para taparle el ojo), un total de 22 mil 213 millones 447 mil 065.097 pesos, casi más de la mitad del presupuesto de la UNAM y para el colmo el huachicol fiscal, que muestra descomposición por haber llevado a las fuerzas armadas a ser empresarios y constructores.
Pueden ser un talón de Aquiles de este régimen.
5.- LA DESCOMPOSICIÓN Y LA EXISTENCIA DE UNA ÉLITE sobre los mandos, sería una desgracia para el Ejército y la Marina que han sido leales al Estado y no a los dineros de empresas ajenas a las funciones constitucionales, RECORDEMOS QUE EL EJÉRCITO SURGE DEL PUEBLO Y SIRVE A ÉL Y NO A LOS FINES DE UN CAUDILLO.
6.- Debemos recobrar lo fundamental: el Ejército que debe ser leal al Estado.