En conmemoración del 105 Aniversario del Ejército Mexicano, escribo mi colaboración en reconocimiento a su profesionalismo, fortaleza lealtad y responsabilidad social, recordando mi época estudiantil de educación básica y media en el Colegio La Salle de Acapulco, donde aprendimos valores e identidad nacional que conservo hasta hoy.

Escudo, bandera e himnos, son legados que nos inculcaron hermanos maristas y maestros que nos guiaron en nuestra formación educativa.

Recuerdo a los maestros de música y canto, Señor Palomares, quien sentado al piano junto con el hermano Marcos Recio Zertuche, aprendimos y cantamos los himnos al Colegio Militar y a la Heroica Escuela Naval Militar; el Himno al Petróleo, el Himno Lasallista y la Marcha Acapulco, entre otros, (que debería ser cantada todos los lunes en las escuelas del municipio, después del Himno Nacional y el Himno a Guerrero).

Ya en secundaria y preparatoria, tuve el honor de ser comandante de la banda de guerra del Colegio La Salle, cuatro años consecutivos, con tres pelotones de 20 tambores, cornetas y clarines que marchamos en los desfiles conmemorativos por las principales calles y avenidas del puerto y ser requeridos para innumerables eventos y convenciones que se dieron cita en Acapulco, como la Convención de la Asociación de Banqueros, entre muchos otros, que requería la presencia de escolta y banda de guerra de nuestra institución educativa.

¡Marchar con marcialidad, gallardía, disciplina e identidad lasallista, siempre nos distinguió!

Al ingresar al Servicio Exterior Mexicano de la Secretaría de  Relaciones  Exteriores, estuve 15 años fuera del país y emoción especial me causaba cantar nuestro himno y ver ondear nuestra bandera en las distintas Embajadas de México en países extranjeros.

Han pasado los años y hoy con mi hijo-nieto en tercer año de preescolar, veo reflejado los valores de identidad nacional al ensayar y memorizar, breves palabras alusivas dichas por él con toda solemnidad, en el homenaje a  La Bandera el 24 de febrero:

“Sus colores cobran vida, cada vez que yo la miro, y aunque lejos yo me encuentre, de mi bandera no me olvido”.

Como siempre, usted tiene la mejor opinión.