
Propuestas y soluciones
Pablo Sandoval Cruz, el mejor hijo de Guerrero
A la familia del Dr. Pablo Sandoval Cruz, con todo el respeto posible
Lo que me gustaría contar es que te conocí más tiempo, que viví en Chilpancingo y podía asistir a reuniones-pláticas para aprender de ti, pero eso no es así. Lo que sí, es que a quienes vivimos en la periferia de Chilpancingo, lugar que estableciste como tu hogar, aunque sabías que tu casa era todo el estado de Guerrero, se nos complicaba mucho poder movernos y más aún siendo hijos de una clase obrera que cada día padecía las inclemencias de no tener un ingreso que pudiera darnos un poco más.
Por eso cuando había una reunión donde se sabía que estarías presente en Acapulco trataba de asistir, pues de ti se aprendía lo que la clase política en este sistema burgués no tiene: dignidad, honradez, humildad, sencillez.
Por los dichos y reflexiones de mi padre y mi tío, ambos formados en la izquierda de carácter socialista, conocía tu nombre y me daba la curiosidad por conocerte en persona. No recordaba cuál fue la primera vez que pude verte y escucharte. No sabía si fue en la presentación de tu libro Camino al Socialismo, que ocurrió en el IIEPA-IMA, o un primero de mayo en Chilpancingo, durante un mitin del ahora presidente de México, el compañero Andrés Manuel López Obrador.
Durante la primera, el auditorio no estaba lleno, pero hablaste de tu libro y contaste anécdotas que sólo tú sabías. Y durante la segunda veníamos nosotros buscando charlar contigo porque queríamos organizarnos mejor, formando un sindicato independiente, sueño que poco a poco se ha ido materializando. En ese momento nos contactaste con los compas de la APPG, y de ahí pa’delante.
Hubo algo que admiraba de ti y era tu increíble lucidez, tu brillante memoria que recordaba fechas exactas, y eras un extraordinario narrador de los paisajes y los rostros de la gente que conociste durante tus andanzas como estudiante, como dirigente social, como candidato a gobernador y rector.
Siempre estuviste dispuesto a apoyar a tus iguales, a tus compañeros de clase y eso se dio ya que la educación socialista que impulsó el general Lázaro Cárdenas del Río te influyó y formó como un excelente ser humano, consciente de que otro mundo es posible en el socialismo, mundo por el cual luchaste.
Estuviste 101 años haciendo historia y siendo ejemplar, aunque en ocasiones te restabas 6, diciendo que los habías desperdiciado en el gobierno de un personaje de derecha transmutado a la izquierda electoral, que gobernó este estado de 2005 a 2011, del cual fuiste crítico. En ese tramo de tiempo la presea Sentimientos de la Nación, el máximo galardón que se entrega en el estado de Guerrero, se buscó que se te entregara a ti. Dicho personaje maniobró para que no se te diera, propuso a la inigualable Elenita Poniatowska, quien declinó para que fueras tú quien la recibiera, y él, con toda la soberbia que caracteriza a los tiranos y mediante sus lacayos decidieron declarar desierta la medalla.
Otro momento de gran valor tuyo fue cuando asesinaron al comandante Ramiro, del ERPI, y junto a un grupo de hombres fueron a solicitar la entrega del cuerpo para que no fuera trasladado a la fosa común. Mediante la Procuraduría buscaron relacionarlos con él y con el movimiento que encabezaba y ustedes aguantaron firmes y no se doblaron, demostraron todo el carácter y dignidad posible. La gestión fue exitosa al final y lograron que no se mandara el cuerpo a la fosa común.
Un momento especialmente emotivo que me tocó presenciar fue en un acto de cuerpo presente de tu hijo Cuauhtémoc Sandoval Ramírez y dijiste: “Ya no me queda nada”. Tu voz se quebraba, pero te mantuviste de pie, estoico, herido, pero firme.
Muchas cosas más se podrían decir. Las omito pues sé que otra gente las escribirá. Las semblanzas de tu vida y obra están en los medios de comunicación. Tus amigos y compañeros de lucha tendrán más tacto para decir con detalle fechas y anécdotas. A mí me hubiera gustado contar esta historia de otra manera, pero no es posible. La cuento a mi forma, con mis errores, pero la cuento, pues sin duda, así como a mí, marcaste a cientos de guerrerenses. Y lo único que podemos decir es: Gracias Dr. Pablo Sandoval Cruz, el mejor hijo de Guerrero; seguiremos adelante, por tu ejemplo.