Los 100 años del PCM en Guerrero

A Ricardo Castillo, por la oportunidad. Gracias, amigo.

El año que feneció nos dejó muchas enseñanzas y demasiados acontecimientos, entre ellos uno que no pasó tan desapercibido pero que es necesario retomar.

A nivel nacional se cumplieron 100 años de la fundación del Partido Comunista Mexicano. A lo largo del territorio se  desarrollaron actividades políticas, culturales, académicas, para recordar dicho acontecimiento.

Guerrero no se quedó atrás y en Acapulco se desarrolló un panel con diferentes ponentes sobre el papel del comunismo en la sociedad, esto evidentemente enfocado a lo regional.

Muchos méritos tuvo el PCM: luchar en la clandestinidad o semiclandestinidad ya que por años estuvo proscrito o sin registro y en la oscuridad de la dictadura perfecta como la llamo Vargas Llosa, resistió embates, detenciones arbitrarias y desaparición de miembros o simpatizantes, o peor aún, el Estado detuvo a personas sólo por tener ideas socialistas sin militar activamente en este partido.

Lo más admirable es que la izquierda aglutinada al PCM o a los movimientos socialistas-comunistas priorizó algo que la izquierda electoral actual no toma en consideración, pues esta se aferra más a sólo ganar elecciones y acumular puestos para los incondicionales, que por realmente llevar una plataforma político-ideológica que busque la transformación de la realidad de manera radical.

Me refiero a los círculos de estudios y la formación de cuadros, que fueron esos pequeños núcleos articulados en torno a las ideas socialistas, que lograron mantener la llama del movimiento, las cuales hasta hoy se mantienen vigentes a pesar de que existan voces que salgan a vociferar que con la caída del “socialismo real” fue el fin de éste, como si las ideas tuvieran fecha de caducidad y la ilusión de una población sin clases fuera a diluirse como polvo en el viento.

Por ello la izquierda mexicana, ese amplio espectro debería recuperar los imprescindibles círculos de estudio y talleres de formación política para la construcción de un proyecto político ideológico contra hegemónico, pos capitalista, donde entren todas y todos, y no exista ni opresores ni oprimidos.