CIUDAD DE MÉXICO, 28 de octubre de 2018.- La imagen de San Judas Tadeo se convirtió para muchos jóvenes en un símbolo de protección y fe, donde cada día 28 del mes se congregan en la iglesia de San Hipólito para agradecerle y hacerle más peticiones.

Pero, ¿qué hay detrás de esta devoción por el santo de las causas difíciles?

De acuerdo con el artículo La historia oculta detrás de San Judas Tadeo, publicado este domingo por el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, tanto la deformación moral de la devoción a San Judas, como el culto que se le rinde en la CDMX, tiene un trasfondo de mil 500 años de historia, y está relacionado con un Judas poco conocido: un discípulo de Jesús llamado Addai, quien predicó en Siria, Persia y Mesopotamia, y en derredor del cual en el siglo IV fue creada una historia apócrifa para elevar Edesa a ciudad sagrada.

A este personaje se le debe en gran parte el característico culto que se le tiene a San Judas explica, primero porque llevan el mismo nombre: Addai significa  Tadeo en lengua siriaca; y al ser éste judío, se le puso el patronímico de Judas, así, el nombre de ambos es el mismo.

El P. Alberto Hernández, estudioso de este fenómeno religioso explicó que la ficción siriaca sobre Addai fue la de un predicador, pero con autonomía mesiánica, poderes curativos, capacidad de hacer prodigios y un marcado esoterismo.

“En la superposición de personajes, San Judas se convierte en el gran depositario de los atributos que la Iglesia siria quiso exaltar en Addai”. “En el siglo XIX, la ficción de Addai penetró en EU con rasgos heréticos, y tras la depresión de 1929 se volvió el santo predilecto de los migrantes europeos, que lo llamaron el santo de las causas difíciles”.

Por ello, sus numerosos devotos suelen pedirle favores, algunos son nobles y piadosos, pero en otros casos son peticiones negativas, ajenas al propósito de cualquier santo, según la religiosidad.

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