Caminos del sur
La labor legislativa es fundamental para el funcionamiento de la vida pública. En esa actividad se centra la promoción del orden a través de la protección de los derechos y las libertades; se definen límites y equilibrios en el poder público y se garantiza el funcionamiento de una democracia.
En esa labor, creo firmemente que una necesidad latente en la tarea legislativa es que tenga cada vez menos matices reactivos y se proponga una visión proactiva. Es decir, que la agenda legislativa sea marcada menos por la problemática social emergente y se construya desde objetivos fundamentales de una visión de desarrollo. No quiero con esto aminorar la demanda social, que es una expresión significativa de sectores importantes, sobre todo aquellos con mayor capacidad de movilización; pero lo que quiero decir es que, si las acciones legislativas toman únicamente ese parámetro, podrían perder objetividad en sus definiciones, porque se construirían desde visiones parciales, motivadas más por coyunturas políticas que por una tendencia institucional de mejora.
Por el contrario, si la agenda legislativa se construye a partir de objetivos de desarrollo y de una visión de progreso, será posible atender los problemas públicos de manera más completa: desde su diagnóstico general hasta la definición de medidas públicas que, a su vez, se puedan monitorear y, por lo tanto, medir en función de sus resultados. De esta manera, estaríamos frente a una labor legislativa de mayor trascendencia.
En ese camino, el Congreso local requerirá información objetiva en la toma de decisiones públicas, porque de esa manera puede configurar leyes, instituciones y procedimientos orientados a resolver estas problemáticas, pero además construir una ruta legislativa de largo plazo. En ese sentido, se pueden establecer medidas concretas: la constitución de un esquema de comité científico parlamentario que asista a la tarea legislativa, sobre todo en temas que requieren especialización y en los que las voces especializadas pueden promover una reflexión más amplia, pero también el alcance de mejores medidas. Este comité, evidentemente, debe tener una naturaleza multidisciplinaria. Es así porque los problemas públicos son multifactoriales y muchos de ellos se desenvuelven en contextos socioculturales concretos, en los que las normas generales quizá sean menos efectivas.
Los representantes tienen muchas habilidades, y es importante reconocerlo. Vienen de distintas experiencias, muchas de ellas vinculadas al trabajo territorial, que les permite conocer los desafíos sociales de manera directa y, en principio, tener mayor sensibilidad ante ellos.
Hoy, el Legislativo de Guerrero es noticia por las diferencias entre y dentro de las fracciones parlamentarias, en el contexto de la integración de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso del Estado. Es decir, una agenda coyuntural se impone, como es común, a una serie de temas trascendentales. En ese contexto, estas notas, que apuntan a direccionar los buenos esfuerzos hacia medidas institucionales de largo plazo, pueden también servir como una convocatoria siempre necesaria.
En el pensamiento clásico hay una anécdota peculiar. El historiador Jenofonte cuenta que un día Alcibíades (que no pasaba de los veinte años, pero ya era sumamente astuto) se acercó a Pericles, quien gobernaba Atenas y era famoso por su respeto a las instituciones democráticas.
Alcibíades, buscando ponerlo en aprietos, le hizo una pregunta aparentemente simple: "Pericles, ¿podrías explicarme qué es una ley?". Pericles sonrió y respondió con la teoría clásica: "Por supuesto. Una ley es todo aquello que el pueblo, reunido en asamblea, aprueba y ordena, determinando lo que se debe y lo que no se debe hacer". Alcibíades, buscando la trampa, replicó: "¿Y si ordena hacer el bien o hacer el mal?". Pericles contestó con firmeza: "Siempre el bien, muchacho. Una ley, por definición, busca el bien común de la ciudadanía". Aquí es donde Alcibíades lanzó su estocada política: "¿Y qué pasa si un tirano, o una minoría oligárquica, toma el poder por la fuerza y escribe normas que obligan al pueblo a hacer lo que a ellos les conviene? ¿Eso también es ley?".