Transformar esas rémoras que son las comisiones de agua

Desde hace muchos años, el actual esquema operativo de las comisiones municipales de agua potable ha quedado no sólo rezagado, sino totalmente inoperante y financieramente inviable. El problema no sólo es privativo de Guerrero, sino en todos los estados del país donde se reproduce ese mismo concepto, que dicho sea de paso pudo operar regularmente cuando la realidad nacional era otra.

Resultaría demasiado ocioso enumerar las causas de la actual quiebra de todos los operadores del líquido en el estado, sólo mencionaré los más evidentes: corrupción, mafias sindicales, usuarios morosos y el influyentismo característico por décadas en Guerrero, donde todo mundo se siente intocable porque es “fulano de tal” o conoce a “perengano”.

Eso, aunado al abandono en materia de mantenimiento y modernización de la red, han conducido a esos organismos al triste papel de entes que son una rémora operativa, una carga para el gobierno del estado y una instancia inútil a criterio de los usuarios, muchos de los cuales jamás han recibido agua con regularidad en sus viviendas. Y si a eso aunamos el cinismo de muchos de esos mismos usuarios, que jamás pagan, pero eso sí exigen mucho con bloqueos de calles, pues el panorama se torna, como ya mencioné,  simplemente caótico.

En el caso particular de Chilpancingo, la actual administración de CAPACH ha pretendido hacer las cosas diferentes, pero ante la carencia de recursos, los avances han sido mínimos. La justificada exigencia ciudadana, que clama por agua en plena pandemia, la pague o no, el acoso sindical de trabajadores que son de los mejores pagados de toda la nómina municipal, la atroz actitud del no pago de los usuarios y el asedio de la CFE que reclama los adeudos por energía eléctrica, han llevado a esa instancia casi a la parálisis total.

Esos organismos operadores francamente no sobreviven sin el apoyo del gobierno del estado, pero el problema es que con esta devastadora crisis económica, los recursos presupuestales se tornan escasos sino hay respaldo de la federación.

Todo un nudo gordiano. Para desatarlo, hay que transformar a esos organismos totalmente, depurarlos, deshacerse de la rémora laboral que los asfixia, crear en fin nuevos entes modernos, con un esquema legal, financiero y operativo bien organizado, tecnificado, que esté ajeno a toda contaminación política con la participación abierta y decisiva de la sociedad.

Si para tal efecto se debe abrir el tema a la iniciativa privada, pues hay que abrirlo pero ya. Hay quienes rechazan toda privatización de lo que sea, pero en materia de agua, sólo hay que verificar que en los estados donde se ha aplicado, esos organismos operan sin ser una rémora, como aquí. El asunto de que toda privatización es demoníaca es un mito de los trasnochados de izquierda, que ahora son los que hacen negocios desde el poder, pero ese es otro tema.

Por supuesto, que transformar a las Comisiones pasa por muchas voluntades políticas y reformas legales, pero si siguen así, todas las del estado continuarán lastrando el desarrollo y prosperidad de los municipios.