Acciones, debate y oportunismo

1.- A pesar de todas las adversidades por las que hemos transitado en Guerrero, hay resultados alentadores en temas tan sensibles como la seguridad pública y el desarrollo social.

En el primero, por primera vez en muchos años la entidad se ha alejado de los primeros lugares de incidencia delictiva en muchas de sus modalidades, tal y como consignan las cifras oficiales más recientes. La baja en el número de homicidios dolosos, por ejemplo, no se registraba desde hace muchos años e igualmente sucede con el otro crimen que agravia mucho, el secuestro.

De igual manera, sobre el tema del desarrollo social, el propio gobernador Héctor Astudillo Flores, en la coyuntura de su quinto informe, ha hecho una serie de reflexiones.

El mandatario ha destacado que, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, que eficazmente conduce Mario Moreno Arcos, las obras de electrificación que se llevan a cabo con el programa Guerrero Ilumina han significado beneficio para más de 400 comunidades y actualmente se ejecutan acciones en 52 municipios.

Igualmente señaló que el programa Un Cuarto Más ha significado que casi 26 familias de todo el estado puedan contar con un espacio más digno de convivencia, abatiendo el hacinamiento y procurando mejor desarrollo humano.

No obstante, uno de los avances más importantes de la administración, serán el tema del agua. Hasta ahora, más de 135 mil guerrerenses se han incorporado a las redes de distribución y hay encaminadas acciones para incrementar ese número, incluso con obras tan importantes como el pozo radialque resolverá el abasto del líquido en Ixtapa Zihuatanejo. Y todo esto, a pesar de las mil y una vicisitudes presupuestales de los últimos dos años.

2.- Continúa el intercambio de mensajes entre los aspirantes a la gubernatura de Morena. Ciertamente, a estas alturas, cuando vivimos en un mundo globalizado y en muchos sentidos somos ciudadanos del mundo, es ciertamente poco relevante el origen o procedencia personal, mucho más si legalmente no es impedimento para participar en el tema electoral.

Es por eso por lo que creo que no vale la pena trivializar el debate político al interior de Morena, como bien sostiene Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros. El pleito por la territorialidad habrá que dejarlo a las pandillas de barrio o a las otras pandillas que seguramente surgirán al calor de la contienda electoral como es costumbre, pero que sea tema de descalificación mutua para los protagonistas, por favor.

Y también tiene razón Sandoval Ballesteros, en el sentido que hay que enfocar la discusión política hacia los problemas graves de Guerrero.

Por cierto, uno de los problemas que enfrentará en el corto plazo será encontrar el mecanismo para sustituir presupuestalmente los recursos del Fonden, Fondo Nacional de Desastres Naturales, cuya extinción correrá a partir de mediados de 2021, pero que para enfrentar las constantes adversidades naturales que padecemos en Guerrero es vital.

Y sólo cito uno. En Guerrero tenemos mil problemas más. Habrá que escuchar a los aspirantes si tienen opinión al respecto, más allá de las descalificaciones mutuas.

3.- Aunque está ya avanzado su último año de ejercicio, la 62 Legislatura del Congreso estatal, encabezada ahora por Jesús Villanueva Vega, al parecer empieza a salir de su letargo.

Por lo menos en la sesión del jueves se reanudó el procedimiento, que tenía un año y medio en el limbo, para la elección del integrante del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del Estado, que vaya usted a saber para qué sirve, aparte de succionar de la ubre presupuestal, pero existe.

También los señores diputados desempolvaron otro asuntito que se les había olvidado por ahí en la papelera de pendientes, como es el proceso de designación del titular del Órgano Interno de Control del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana y tuvieron a bien, por fin, aprobar la convocatoria correspondiente.

Vaya, algo es algo. Para lo que sí tienen mucho tiempo, sobre todo algunos diputados y diputadas morenistas, es para presentar gran cantidad de iniciativas coyunturales, oportunistas y de ocurrencia, muchas de ellas sin sustancia y con claro sesgo político, que se quedarán durmiendo el sueño de los justos por toda la eternidad.

Eso, claro, lo presumen como “productividad”.