CIUDAD DE MÉXICO, 22 de octubre de 2018.- Luego de que este lunes fue liberado Érick Uriel Sandoval Rodríguez, privado de la libertad durante 224 días por irregularidades en el proceso llevado a cabo por la Procuraduría General de la República (PGR), la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) señaló que la equívoca detención de este hombre acentuó la violación a los derechos a la verdad y al acceso a la justicia que corresponde a las víctimas de los trágicos hechos de Iguala.

Al celebrar la liberación de quien fue confundido con el verdadero presunto responsable de participar en los hechos de septiembre de 2014, la CNDH lamentó que tuvieron que pasar 224 días desde que esa persona fue injustamente privada de la libertad para que un juez ordenara su libertad.

Una jueza decretó su libertad inmediata para que pudiera salir del Centro Federal de Readaptación Social Número 14 en Gómez Palacio, Durango. La postura asumida por el Organismo Nacional, enfatizó, siempre fue que la detención contra Érick Uriel Sandoval realizada por la PGR era equivocada y que, por tanto, había sido privado injustamente de su libertad.

Al tiempo que celebró se haya hecho justicia en este caso, la CNDH refrendó su solidaridad con las víctimas y familiares de los 43 normalistas desaparecidos, así como su compromiso de mantener cercanía con ellos en su exigencia de justicia y de que no haya impunidad.

La impartidora de justicia resolvió, dentro de la causa penal 66/2015, abierta por el secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que las autoridades incurrieron en irregularidades, lo que afectó el debido proceso. La resolución en la que se decreta la libertad de Erick Uriel Sandoval Rodríguez se basa en la desvaloración judicial de pruebas que implican en los hechos al individuo identificado por sus cómplices como Édgar (a) La Rana, real partícipe de los eventos criminales, no sobre el hecho demostrado fehacientemente por la CNDH relacionado con la identidad de Érick Uriel Sandoval –jamás reconocido por la PGR— de que no era él a quienes los presuntos ejecutores de los abominables hechos de Iguala se referían en sus declaraciones.

En otros términos, la resolución no se basó en la identidad de Érick Uriel Sandoval, inocente de los hechos, sino en pruebas desvaloradas que sólo favorecen al verdadero presunto partícipe de los hechos. A pesar de que la CNDH entregó pruebas de la inocencia de Sandoval Rodríguez, la PGR mantuvo su injusta acusación contra un inocente, mientras que, según sus propias pruebas, el verdadero presunto partícipe de los hechos goza de libertad en total impunidad.

Asimismo, presentó escritos Amicus Curiae ante los Tribunales Federales que conocieron del caso para que se hiciera justicia y la situación legal de esa persona se resolviera conforme a derecho, además de emitir medidas cautelares para su salvaguarda, la de sus familiares y la de testigos.