CIUDAD DE MÉXICO, 17 de noviembre de 2018.- La esquizofrenia es una enfermedad cerebral compleja que afecta algunas de las funciones que rigen el pensamiento, las emociones, la conducta y la percepción. Aunque su prevalencia es baja (uno por ciento de la población mundial), es una de las condiciones más discapacitantes, pues habitualmente aparece durante la adolescencia, una de las etapas más productivas de la vida, afirmó en la UNAM Raúl Escamilla.

El jefe de Subespecialidades en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente indicó que “la esquizofrenia o psicosis comúnmente se asocia a pacientes violentos, pero si están controlados y medicados, no tienen por qué serlo; además, quienes padecen otros trastornos pueden ser más violentos”, dijo en el auditorio Ramón de la Fuente, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM).

Quienes sufren esquizofrenia pierden contacto con la realidad. Este trastorno es inherente a problemas mentales y a algunas condiciones médicas, y la mejor manera de ayudar es informar a la población sobre esta condición para evitar su estigma. Escamilla explicó que la pérdida de contacto con la realidad puede involucrar alteraciones en la sensopercepción, mejor conocidas como alucinaciones o distorsiones.

Las más comunes son las auditivas: voces, murmullos o sonidos esporádicos (la mayoría descalifican al enfermo), pero también puede haber alucinaciones visuales, olfatorias, táctiles o somáticas. Además de la distorsión a través de las percepciones, el afectado tiene alucinaciones que sostiene de forma tenaz, como los delirios de persecución y de grandeza. Además, sufre de celotipia, trastorno bipolar, síntomas psicóticos o de tipo somático (cuando se cree que se padece un problema de salud que no existe), “es un grado de hipocondría llevado al extremo”.

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