La última guardia: el duelo por muerte de un ser querido tras Otis
Pero la oscuridad favorece a la imposición
Es de una candidez absoluta pensar que Félix Salgado Macedonio está eliminado del proceso interno de Morena.
De la misma manera en que éste pasó de la etapa del registro a la de selección de los aspirantes a encuestar, la conversación pública ha pasado de si se registrará Félix, a quien de los registrados recibirá su apoyo.
La narrativa del proceso ha versado sobre quién no será, en vez de centrarse en quién sí va a ser. Ahí es donde Salgado lo ha hecho suyo, sin estar presente, o se lo han entregado en un afán de bloquearlo, que él se ha encargado de hacer evidente.
Cada que la propia presidenta Claudia Sheinbaum, o la secretaria de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, le responden, lo hacen ver como un tema personal contra él, y aportan elementos para que él pudiera impugnar, si así lo deseara.
Aunque ha dicho que no impugnará. También que apoyará a quien resulte ganadora o ganador. Y ha anunciado un recorrido por el estado para promover la defensa a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la soberanía nacional, por el tema geopolítico con los Estados Unidos.
Esta gira por el territorio guerrerense podría tener un doble propósito en el que nadie podría cuestionarle su lealtad al partido: hacer trabajo político en favor de alguna o alguno de los que se registraron. Incluso si lo hiciera en favor de los aliados del Verde y el PT que también son parte importante de la cuarta transformación y la defensa de la soberanía nacional.
Ya sería mucho que la cúpula morenista le prohibiera hacer trabajo político en su estado.
Por eso la pregunta: ¿A quién apoyará Félix? Circula en las redes sociales. Incluso los promotores de algunos aspirantes con pocas posibilidades, con más dudas que certezas, intentan convencer que serán los beneficiarios del no registro de Salgado, nada más porque ¿y si sí?
Pero una pregunta no responde a otra sin el necesario análisis, y éste no se basa en los deseos personales ni en el afán por capitalizar la incertidumbre sembrando más dudas, sino en los siguientes pasos del propio proceso, el tema del género, y las dinámicas internas de poder.
Si el objetivo real es imponer una candidatura desde el centro para los pobres guerrerenses que necesitan que se decida por ellos, de nada servirá saber si alguien apoya a fulana o a fulano.
La decisión ya está en el jardín secreto de Morena. Será discrecional, y para ello le ayuda bastante que la atención siga en Salgado Macedonio.
Eso no impide que Félix apoye a quien quiera pero, para saber a quién, primero hay que saber quiénes pasarán a la etapa de la encuesta. Es obvio que no apoyará a quien no tenga ninguna posibilidad.
¿Se registrará? Ya se respondió. ¿A quién apoyará?, está muy lejos. ¿Qué nombres estarán en la encuesta? Es la pregunta más actual, y que está en proceso de definirse.
Pero la que continúa dominando la conversación, sigue teniendo como protagonista a Félix Salgado, y no a los 17 que se registraron. Ellos aún aparecen supeditados, involuntariamente, a lo que él decida hacer, a que decida apoyar a alguien más.
Sobre todo a alguno de los que no han alcanzado brillo propio, y necesitan un empujón a sus aspiraciones, o que se metieron al juego solamente para ver si agarran reintegro.
Mientras tanto se sigue hablando del toro sin cerca. Y él se jacta en decir: Hay toro. Se ha robado los reflectores del proceso. Pero la oscuridad favorece a la imposición.
¡Aguas! No lo vayamos a atropellar.