Comunitarios: bomba latente

Lo que ocurre en Guerrero no solo es preocupante sino de alto riesgo, por la presencia de grupos armados civiles que se hacen llamar “auto defensas” o “policías comunitarios”, que tienen presencia hasta en 40 municipios del estado.

Diversos medios han expresado que la población guerrerense no siente confianza ni se siente cómoda; más bien la ciudadanía siente miedo y hasta zozobra cuando tiene enfrente a grupos de “policías comunitarios” o llamados “grupos de autodefensa”. No inspiran seguridad, menos certidumbre.

Primero lo advirtió el Secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong cuando estuvo en Chilpancingo: “Dejar que la población se arme como supuestos comunitarios, sólo lleva a la anarquía”.

Más claro: Que esos grupos de civiles armados sirven como fachada, pero están al servicio de la delincuencia.

Chong, dijo que con la creación de “policías comunitarios” se trata de debilitar a las instituciones municipales, estatales y federales responsables de prevenir y enfrentar a la delincuencia en todas sus manifestaciones.

En pocas palabras: que grupos de autodefensa desplazan a las policías en su conjunto. Es un riesgo latente que enfrenta el gobierno en sus tres niveles.

En días recientes el Ejército Mexicano acudió a la comunidad de Tlaltempanapa, municipio de Zitlala, para ejecutar y desarme de un grupo comunitario.

El resultado fue de un buen número de soldados y civiles lesionados a pedradas. La población agredió a la tropa; pero no se sabe si lo hizo por miedo a un grupo criminal o porque mantiene relación con éste.

Los soldados están capacitados para no caer en provocaciones o responder con violencia a la gente que es manipulada por los grupos del crimen. De lo contrario, hubiese ocurrido alguna tragedia con saldo de heridos y muertos en el municipio de Zitlala.

De manera patética, el vocero del Grupo de Coordinación Guerrero Roberto Álvarez Heredia, calificó como un desafío del Estado Mexicano recuperar la rectoríade la seguridad en municipios donde grupos de “autodefensa” desplazan a policías municipales.

Más grave, insiste Álvarez Heredia: Que en muchos casos no existen o están debilitadas (las policías municipales), y prefieren hacerse a un lado ante  la creciente presencia de grupos de “auto defensa” que se autonombran “policías comunitarios”.

Es obvio que el incremento de “autodefensas” en casi la mitad del territorio guerrerense, ya es una preocupación para el Estado Mexicano.

Así se explica la presencia aquí del titular de Gobernación Miguel Osorio Chong, quien insiste que, si se permite que esos supuestos grupos comunitarios sigan avanzando,llevaría a la anarquía y al caos.

Dos grupos comunitarios –UPOEG y FUSDEG- traen feroz y sangrienta pelea por la hegemonía en ciertos territorios del estado, que arroja saldo luctuoso de  varios muertos y heridos; ambos grupos armados no tienen para cuándo llegar a un acuerdo pacífico y menos reconciliarse.

La UPOEG  y el FUSDEG, son una bomba explosiva latente que el Estado Mexicano debe evitar estalle, por el bien de todos los guerrerenses.

BASURA: PROBLEMÓN; ¡RENUNCIA M.A.L!

La ciudadanía del municipio de Chilpancingo está bastante agradecida con el alcalde de Eduardo Neri (Zumpango del Río), Pablo Higuera Fuentes, porque terrenos de esta demarcación han servido como depósito de  basura que se genera en la capital del estado.

Higuera Fuentes, alcalde de Eduardo Neri, de filiación perredista, autorizó el funcionamiento de un relleno sanitario en el poblado de El Platanal, lo cual se le reconoce y valora porque le resolvió un verdadero problema al inepto e irresponsable munícipe priista de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva.

Pero los acuerdos tienen límiteso plazos: el día 2 de agosto, se vence el convenio para que la basura de Chilpancingo ya no sea arrojada en terrenos de Eduardo Neri.

Un verdadero problema tendrá la población de Chilpancingo porque las autoridades municipales de la capital no resuelven ni quieren invertir recursos para construir un nuevo relleno sanitario para los desechos.

Otra vez Chilpancingo, se verá inundada por más de 300 toneladas de basura en las calles, ante la apatía, la negligencia e “importamadrismo” de la autoridad municipal que encabeza Marco Antonio Leyva (MAL).

Seguramente el alcalde MAL acudirá lloriqueando ante el gobernador Héctor Astudillo, para que le vuelva a resolver el mismo problema de la basura que se genera en Chilpancingo.

Lo cierto es que el alcalde Marco Antonio Leyva (MAL), le ocurre lo mismo que a su homólogo de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre: No puede con el cargo; le quedó grande la presidencia de Chilpancingo… ¡Mejor que renuncie MAL!… Punto.

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