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TOLUCA, Edomex., 25 de diciembre de 2025.- Durante gran parte del siglo XX, especialmente en comunidades rurales y zonas populares de México, los dulces no se compraban como hoy. No era una costumbre ni una tradición especial: simplemente era la única alternativa.
La falta de productos industrializados y el acceso limitado al azúcar refinada obligaban a las familias a preparar sus propios dulces con lo que tenían a la mano.
Piloncillo, miel, frutas de temporada y semillas eran los ingredientes base. Así surgían los dulces de cacahuate, calabaza, camote, leche cocida durante horas o frutas cristalizadas, más como una necesidad que como un antojo. No existían envolturas llamativas ni sabores artificiales, y el dulce no formaba parte de la dieta diaria.
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