Reporta IEPC déficit en participación electoral de migrantes guerrerenses
CHICAGO, Il., 26 de septiembre de 2026.- La investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) Irma Solano Díaz informó que 16 mil 658 guerrerenses fueron repatriados desde Estados Unidos durante 2024, cifra que colocó a Guerrero en el segundo lugar nacional entre las entidades de origen de mexicanos retornados.
Durante el segundo día de actividades del 23 Encuentro Cultural Guerrerense de Clubes Unidos Guerrerenses del Medio Oeste, en la Reunión de Trabajo Comunitario titulada Cómo afecta a los mexicanos la actual política antiinmigrante, la académica explicó que a nivel nacional más de 271 mil mexicanos fueron repatriados entre el 20 de enero de 2025 y el 13 de agosto de 2026 y señaló que aproximadamente 23 por ciento son mujeres y 77 por ciento hombres.
Solano Díaz destacó el porcentaje de mujeres para advertir que la migración no es exclusivamente masculina y que ellas también salen de sus comunidades, trabajan en Estados Unidos, forman familias y enfrentan el riesgo de deportación.
“Las mujeres también migran, las mujeres también trabajan, las mujeres también construyen familias aquí en Estados Unidos y las mujeres también pueden ser deportadas”, expresó.
Señaló que la deportación de una persona también puede significar la reducción o desaparición de una fuente de ingresos para los hogares que permanecen en México, donde las remesas se destinan a alimentación, educación, vivienda, atención médica y otras necesidades.
Explicó que el impacto económico forma parte de una consecuencia mayor como la ruptura de familias cuyos integrantes han construido su vida entre México y Estados Unidos.
“Una deportación no es solamente un número, una deportación es una historia humana, porque detrás de cada deportado hay una vida, hay una familia”, indicó.
Solano Díaz planteó el caso de mexicanos que llegaron a Estados Unidos hace cinco, 10, 20 o hasta 30 años, formaron una familia, tuvieron hijos, consiguieron empleo, adquirieron una vivienda y establecieron redes sociales en este país.
Señaló que una deportación puede interrumpir de manera inmediata ese proyecto de vida y separar a padres y madres de hijos nacidos en Estados Unidos.
“Significa crecer con un padre o una madre a cientos de kilómetros. Significa llamadas telefónicas en lugar de abrazos. Significa cumpleaños separados. Significa que una familia puede quedar dividida por una frontera”, expuso.
La académica insistió en que las cifras de personas deportadas no reflejan por sí solas la dimensión del problema porque cada retorno puede afectar a varios integrantes de una familia.
Añadió que regresar a México después de permanecer durante décadas en Estados Unidos tampoco implica necesariamente recuperar la vida que una persona dejó.
“Regresar a México no necesariamente significa volver a casa”, sostuvo.
Explicó que los deportados pueden encontrar comunidades distintas, carecer de redes familiares, enfrentar dificultades laborales o regresar con hijos que nacieron en Estados Unidos y no hablan español.
Solano Díaz señaló además que las políticas de deportación no comenzaron con el presidente Donald Trump y recordó que anteriores gobiernos estadunidenses aplicaron medidas de control y expulsión de migrantes, entre ellos el encabezado por Barack Obama.
Indicó que con Trump la migración irregular adquirió un lugar central en el discurso político y la deportación masiva se convirtió en una de las principales propuestas de su administración.
Asimismo planteó que México necesita una política de reintegración y no únicamente de recepción de las personas deportadas, con oportunidades de empleo, vivienda y reconstrucción de sus redes familiares y comunitarias.
“La deportación no termina en la frontera, la deportación termina cuando la persona consigue reconstruir su vida, cuando encuentra un trabajo, cuando vuelve a reunirse con su familia, cuando recupera su dignidad y cuando vuelve a sentirse parte de una comunidad”, concluyó.
En la reunión participaron también el investigador de la Uagro Alejandro Díaz Garay; la secretaria de los Migrantes y Asuntos Internacionales de Guerrero, Silvia Rivera Carbajal; el subsecretario de Migrantes Nacionales de Guerrero, Daniel Agis Eslava; la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero, Luz Fabiola Martínez Gama; el cónsul de Protección del Consulado de México en Chicago, Saúl Juárez, y Jerónimo Millán Rodríguez, en representación de la presidenta municipal de Tetipac, Rita Patiño Muñoz.