
Hoja verde
El Tianguis es de Acapulco
El Tianguis Turístico nació en Acapulco, y este centro turístico fue durante cuatro décadas su sede permanente hasta que el segundo de los presidentes panistas, Felipe Calderón Hinojosa, decidió, injustamente, llevarlo a otras ciudades.
Las protestas de los acapulqueños fueron ignoradas por el michoacano, que siguió viniendo a Acapulco a practicar la navegación a vela en la Zona Naval, y a disfrutar de una lujosa casa, extraoficialmente presidencial, en el interior de dichas instalaciones.
A mediados del 2012, cuando el entonces candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto, vino en campaña política a esta ciudad y puerto, prometió que de llegar a la presidencia devolvería a Acapulco la sede del tianguis.
Peña Nieto triunfó en las elecciones, llegó a la presidencia de la República, y cumplió a medias: Acapulco sería “sede un año sí, y uno no”, o sea, se alternaría la organización con otros centros turísticos del país, lo que no satisfizo a los acapulqueños, quienes seguimos reclamando la sede permanente del Tianguis Turístico.
Este Tianguis fue idea de Miguel Alemán Valdés, ya como expresidente de México, y que fuera el gran impulsor de Acapulco como centro turístico internacional.
Don Miguel fue presidente del Consejo Nacional de Turismo, y siguió apoyando a Acapulco.
Para 1974 consiguió la sede de la convención global de la American Society of Travel Agency (ASTA), con más de cinco mil delegados (y sus acompañantes), y como Acapulco no contaba con un centro de convenciones, convenció al presidente Luis Echeverría Álvarez de construir en Acapulco “el mejor de América Latina”.
La convención de ASTA fue todo un éxito y una gran promoción para Acapulco, que tuvo un crecimiento económico inusitado: construcción de hoteles y desarrollos turísticos “de primer mundo”, centros comerciales y de espectáculos, y como no todo puede ser bueno, un crecimiento demográfico que llegó durante la séptima década del siglo recientemente pasado, al 13 % anual, lo que originó un caos urbano: invasión de terrenos en los cerros del anfiteatro, formando colonias sin servicios y otras ´negras facetas de nuestra compleja problemática.
El expresidente Miguel Alemán Valdés, siguió como presidente del Consejo Nacional de Turismo, hasta su muerte en 1983, siendo el gran impulsor de Acapulco, y aprovechando el Centro de Convenciones, al que había que utilizar para que no se convirtiera en un “elefante blanco”. Tuvo la buena idea de organizar un tianguis anual para vender a los mayoristas los cuartos de hotel de este puerto y los demás destinos de playa y ciudades del país.
Acapulco, claro está, sería la sede permanente, y el gobierno federal cubriría el costo total.
Así las cosas, los acapulqueños debemos exigirle al actual presidente Enrique Peña Nieto decrete la sede permanente del Tianguis Turístico para Acapulco, en aras de la justicia histórica.
Si el actual no lo hace, el próximo presidente Andrés Manuel López Obrador, tendría que atender la petición de los acapulqueños.
El Tianguis Turístico nació acapulqueño y debe seguir siéndolo.