La presunción a voz levantada

Con sus honrosas excepciones, los Ayuntamientos de Acapulco han sido presididos en las últimas décadas por políticos que buscaron y encontraron el gobierno con el único fin de enriquecerse.

Algunos se despacharon con la cuchara grande, y no sólo para beneficiarse ilícitamente ellos, sino que también permitieron que sus colaboradores pasaran de la medianía económica a la opulencia, como sería el caso de Evodio Velázquez Aguirre y sus amigos funcionarios si es que la Auditoría Superior del Estado (ASE) comprueba los señalamientos que el síndico administrativo del nuevo gobierno municipal, Javier Solorio Almazán, hace sobre él.

El exalcalde, según el síndico Solorio Almazán, entre otros casos de negligencia y corrupción, no cumplió durante los tres años de su gestión con el pago del Impuesto sobre la Renta (IST), con un monto aproximado de 300 millones de pesos.

Al síndico le extraña sobremanera que el Sistema Administrativo Tributario (SAT) hubiese permitido tal morosidad, por lo que sospecha que “alguien de adentro” ayudó al exalcalde.

Para Javier Solorio Almazán, la administración municipal anterior es de las más corruptas de los últimos años. Es decir, un garbanzo de a libra en los anales de la corrupción.

Menciona en sus señalamientos, que seguramente el Ayuntamiento actual oficializará ante la ASE, los empleados “basificados” en la administración municipal anterior, cuyo número va de los 300 a los 360, causaron un aumento desproporcionado en la nómina, comentando que entre los nuevos burócratas hay algunos hijos de ex regidores que ni siquiera  radican en Acapulco, lo que confirmaría la ilícita solidaridad de grupo político en la administración anterior.

Los señalamientos del síndico Solorio agravan las imputaciones de corrupción sobre el expresidente municipal.

Los que cobraban sin trabajar, cuyo número aún no se ha precisado, y lo que seguramente se irá acumulando conforme pasen los días, están marcando a la administración municipal de Evodio Velázquez como la más corrupta en los últimos tiempos.

Lo importante será que no persista la impunidad que tanto ofende a la sociedad. Hay que poner un “hasta aquí” a la corrupción, que tanto daño nos ha causado. Si queremos el progreso de Acapulco, se debe investigar a la administración anterior, y en caso de que se comprueben los actos de corrupción que a voz levantada se presume, debe haber un castigo, pues la impunidad es el lastre mayor que lentifica el progreso.