¿De vándalos a terroristas?

Un numeroso grupo de profesores de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), bloquearon ayer, una vez más, la avenida Costera, a la altura de la colonia Costa Azul y entraron a la oficina de la Secretaria de Finanza del gobierno estatal ubicada en la glorieta Anfitrite, en donde rompieron cristales, sustrajeron unas sillas y papelería oficial para quemarlos frente a la entrada principal del edificio, en una acción más de vandalismo de ese movimiento sindical, que está exigiendo que se termine con la incertidumbre de cinco mil 743 maestros que no están incorporados al Fondo Nacional de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE), pues el gobierno estatal anteriormente manifestó que no puede hacerse cargo del pago de sus salarios porque pertenecen al sistema federal de educación y no al estatal.

Si su exigencia es justa o no lo es, las formas están muy lejos de cómo deben comportarse los responsables de la educación de la niñez guerrerense.

Sí, es una acción más de vandalismo de los cetegistas, que han ya incendiado oficinas gubernamentales, “tomado” en varias ocasiones la sede del Congreso del Estado, en donde han causado daño material millonario; bloqueado vías citadinas y carreteras y otras acciones negativas.

Pasaron de ser un movimiento sindical que adopta una actitud polémica a ser vándalos.

Vándalos son quienes cometen acciones propias de gente salvaje y destructiva, y los profesores de la CETEG, lamentablemente, han incurrido en esa actitud errónea.

El diálogo social es el que mantienen las representaciones patronales (en este caso el gobierno) y de los trabajadores (los maestros de la CTEG) con vistas  a una actuación  con vistas a la regulación de las relaciones laborales. Este es camino a seguir, pues la violencia propicia el diálogo de sordos, que es la conversación en la que los interlocutores no se prestan atención.

Pero hay un punto interrogante que preocupa: ¿Los maestros de la CETEG están transitando del vandalismo tolerado al terrorismo? Esto último es la actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente, pretenden crear alarma social con fines políticos.

Tal transmutación acabaría con la tolerancia que ha beneficiado a los profesores cetegistas, y obligaría al presidente Andrés Manuel López Obrador y al gobernador Héctor Astudillo Flores a actuar como es su obligación: defender a la sociedad de las acciones criminales de un grupo de profesores que abandonan las aulas para provocar el caos social.

Pobre  Estado de Guerrero.  ¿Hasta donde te llevarán los malos gobiernos?