CIUDAD DE MÉXICO, 20 de diciembre de 2016.- En la 41 sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el presidente Enrique Peña Nieto reconoció que el 2016 fue marcado por retos impactantes en materia seguridad, por ello para el Gobierno de la República la lucha contra la delincuencia organizada y la violencia seguirá teniendo la más alta prioridad en los próximos dos años.

Acompañado del Gabinete de Seguridad, Peña Nieto nuevamente hizo un llamado a los gobernadores de las entidades federativas a redoblar esfuerzos contra la inseguridad y exhortó rediseñar el modelo policial del país.

En este último punto, recordó que desde hace dos años envió al Congreso una incitativa de reforma constitucional para precisamente actualizar a las policías de México con el objetivo de contar con fuerzas del orden público más sólidas, con criterios homologados para su profesionalización, equipamiento y actuación.

En un México 2016, fundamentó que no se puede combatir a grupos delictivo con herramientas legales e institucionales que a veces datan de 1980, “el sistema actual en muchos de sus ámbitos o aspectos resulta obsoleto”, criticó.

El Presidente de la República aludió que la operación del sistema policiaco del país no debe depender del partido gobernante, sino una política de Estado que esté por encima de las personas y liderazgos políticos en las entidades.

“La seguridad es una función del Estado que nos convoca y nos compromete a todos, así lo mandata la Constitución, lo demanda la sociedad y lo exige las circunstancias actuales”, enfatizó.

El Ejecutivo federal reiteró con urgencia completar dicha reforma para avanzar a una policía que esté a la altura de los retos actuales, asimismo, refirió que si el objetivo último es que las labores de seguridad recaiga en las instituciones policiales, consideró necesario legislar para dar un marco de certidumbre con la actuación subsidiaria de las Fuerzas Armadas en seguridad pública.

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