Vigila Guerrero evolución de la depresión 17-E
ACAPULCO, Gro., 21 de enero de 2026.- La cineasta y promotora cultural acapulqueña, Jeanette Rojas Dib consideró que el crecimiento de las artes en esta ciudad y en el estado, requiere del equilibrio entre el apoyo institucional, la organización de la comunidad artística y el reconocimiento de la sociedad civil.
En entrevista con Quadratín Guerrero y al cumplirse cuatro años de la reapertura de Demina Laboratorio de Artes, dijo que el apoyo institucional con presupuestos y políticas culturales sostenidas, la articulación de la propia comunidad artística para generar proyectos conjuntos y el acercamiento de la sociedad civil al arte, forman parte de la construcción de públicos y del reconocimiento del valor cultural en la vida cotidiana.
En el análisis del contexto actual del sector cultural, evaluó que la diferencia entre la generación de artistas de finales de los ochenta, los noventa y los dos mil, con las nuevas generaciones permite visibilizar mayor producción artística en Acapulco enfocada en la colectividad.
Mientras que su generación mantuvo una lógica de trabajo mayormente individual, afirmó que las y los artistas jóvenes desarrollan una visión más comunitaria, colaborativa y colectiva.
Consideró que esta nueva generación muestra mayor sensibilidad, empatía y conciencia del trabajo conjunto, así como una relación distinta con la comunidad artística, lo que abre oportunidades para replantear prácticas y fortalecer el desarrollo cultural en el puerto.
Con cuatro años de trabajo continuo tras su reapertura este 20 de enero, dijo, Demina se mantiene como un espacio independiente dedicado a la producción artística y a la exhibición cultural en el centro de Acapulco, con una programación sostenida de cine y proyectos de creación.
Recordó que Demina abrió por primera vez al público el 13 de marzo de 2010, y operó durante cuatro años antes de cerrar de manera temporal por motivos personales y de gestión.
El proyecto fue reabierto el 20 de enero de 2022 en su sede original, con la exposición Serie Demolición, que marcó el inicio de una nueva etapa.
Explicó que esa reapertura partió de un ejercicio simbólico y práctico, en el que artistas intervinieron los muros del segundo piso del inmueble, conscientes de que serían demolidos, como una forma de cuestionar los obstáculos que frenan el desarrollo de las artes en Acapulco y detonar nuevos procesos creativos.
Rojas detalló que a lo largo de su historia, Demina ha contado con sedes alternas.
Además del inmueble original en el Centro de la ciudad localizado en la esquina de las calles Francisco Javier Mina y Velázquez de León, el proyecto operó en una bodega ubicada detrás de lo que fue la Universidad Americana y posteriormente en un espacio cercano al Club de Golf, este último gracias a una beca del programa de coinversiones del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, con el proyecto Minitemporalidades.
Indicó que, desde su reapertura, Demina mantiene actividades permanentes, entre ellas un cineclub semanal que se realiza todos los miércoles a las siete de la noche, una de las líneas constantes del proyecto desde su fundación, independientemente de la sede en la que ha operado.
La directora del espacio subrayó que Demina no funciona como un centro de formación inicial, sino como un laboratorio práctico enfocado en la producción artística, dirigido a creadoras y creadores que ya cuentan con una práctica consolidada y buscan fortalecer sus procesos.