ACAPULCO, Gro., 15 de noviembre de 2019.- “Lo único que pido es castigo, que nos hagan justicia, que no quede impune esa vileza que hicieron con nuestros familiares”, exigió René Calderón Gallardo, abuelito del menor de edad Orfanel Calderón Gutiérrez, uno de los cinco integrantes de una familia, cuyos cuerpos fueron encontrados en fosas clandestinas en la colonia Simón Bolívar de este puerto, justo a un mes de que fueron raptados en esa misma zona.

Entrevistado afuera de la Fiscalía Regional de Acapulco después de declarar ante el Ministerio Público y de hacerse las pruebas de ADN para la identificación de sus familiares en el Servicio Médico Forense (Semefo), don René contó que esta mañana les avisaron de la localización de los cadáveres, los cuales serán entregados en el transcurso de la noche.

Apoyado de un bastón, triste y en shock por la muerte de los cinco integrantes de su familia, dijo que siente mucho miedo, ya que todos viven en la misma colonia donde ocurrieron los hechos e indicó que desconoce las líneas de investigación que se desarrollan en torno al caso.

“Teníamos la ilusión de encontrarlo con vida, desgraciadamente no fue así, lo único que le pedimos a Dios que castigue a esos animales porque no son personas, matar a inocentes no es bueno, ni se justifica lo que hicieron, porque hicieron una barbarie con ellos, pero ni modo así es el mundo, así es el país en el que vivimos”, lamentó.

Aseveró que toda la familia está destrozada por este multihomicidio, sobre todo por el crimen de los dos menores de edad, además de que ya tenían un mes en angustia y desesperación por no saber del paradero de ellos. “Ni modo así es la vida. Este mes lo vivimos con una ansiedad inmensa, llorando, rezando, yo no podía dormir, sólo con pastillas”, expresó.

Por otra parte, agradeció al gobierno de Guerrero y a la Fiscalía General del Estado, pues dijo que cada tercer día tenían contacto con ellos para informarles de los avances en el caso, y sobre todo, porque les ayudaron a encontrar los cuerpos.