Las restricciones que ha impuesto la pandemia por la que transitamos ha modificado el ritmo de muchas actividades, incluso ha prorrogado procesos urgentes en diversas instituciones, lo que seguramente complicará que sean resueltos oportunamente.

Uno de los temas que está sujeto a este apremio es la necesaria e impostergable reforma a la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales de Guerrero (LIPEG), que deberá estar lista a más tardar el próximo mes de mayo, porque constitucionalmente sólo se pueden llevar a cabo modificaciones a los ordenamientos electorales hasta noventa días antes del siguiente proceso electoral, que en este caso se iniciará el 9 de septiembre.

Es por eso que el Congreso del estado, desde hace tiempo, ha integrado a todo un equipo legal y técnico que está trabajando a marchas forzadas para que en las próximas semanas se tenga concluida una propuesta que se pueda someter al consabido cabildeo parlamentario.

Esa reforma a la LIPEG deberá incluir desde el complejo tema de la paridad de género para la integración de la futura 63 Legislatura, así como los ayuntamientos del estado, hasta la reducción del número de diputados plurinominales, pasando por el financiamiento público a los partidos políticos, así como la definición de la representación indígena y de los migrantes ante el Congreso.

Únicamente el tema de la paridad de género seguramente significará un intenso debate en la plenaria, ya que su definición no es nada sencilla, pues implica el abordaje de una serie de implicaciones tanto legales como políticas. Se trata de sustentar una reforma que garantice que rindan protesta como integrantes de la futura legislatura 23 hombres y 23 mujeres, lo que concretaría la paridad. Se dice fácil, pero es obvio que aunque exista consenso, seguramente el tema caerá en el terreno jurisdiccional.

Recientemente el presidente del Congreso, Jesús Villanueva Vega, ha señalado que los trabajos en ese sentido no se han detenido, pues a pesar de las limitaciones de la emergencia sanitaria se está avanzando de manera importante y se mostró confiado en que la reforma quedará aprobada a tiempo.

Si esto se logra, Guerrero podrá llevar a cabo en 2021 un proceso electoral acorde a la realidad que ahora vive el país, que ha cambiado a gran velocidad en muy poco tiempo.Quedará claro con ello que una de las consecuencias de la pandemia es que obligará a las instituciones a modificar para bien su manera de operar. Eso ya es ganancia.