“Cuando veas la barbas de tu vecino cortar, pon la tuyas a remojar”: Refran popular. 

A días de la elección en Estados Unidos, la gran mayoría de las encuestas perfilan ganador al democrata Joseph Robinette Biden Jr. (Joe Biden) sobre el republicano Donald Trump, que necesita del voto de los ciudadanos méxico-americanos, después de cuatro años de insultos, vejaciones, humillaciones y desprecio a la comunidad hispana y a los mexicanos con un discurso agresivo, antagónico y xenófobo.

Sin embargo, en el sistema electoral indirecto de Estados Unidos, a diferencia de otros países, no gana el que mayor número de votos obtiene, ya que, posterior al computo del voto directo, los 538 integrantes del Colegio Electoral se reúnen el las respectivas capitales de sus estados tras la elección para designar al ganador.

Un candidato presidencial para ganar debe obtener 270 votos que son la mayoría absoluta del Colegio Electoral. Este sistema, originado en la Constitución de 1787, establece una elección presidencial indirecta en una sola ronda.

Para México, la elección del presidente de Estados Unidos y la aplicación de su política exterior institucional no significa gran cambio, ya que gobiernos presididos por republicanos o demócratas nos han aplicado la Doctrina Monroe, “América para los americanos”.

Basta recordar la politica exterior de Trump, quien utilizó a México como “sparring” en su oferta electoral y de gobierno. Trump, buscó pleito con México, nos “zarandeó” una y otra vez, pero no peleó con Rusia, China, Corea del Norte o Irán, porque tienen armas nucleares que equilibran la fuerza. 

Por supuesto que es mejor seguir “administrando” conflictos regionales de baja intensidad con la venta de armas, el congelamiento de cuentas y el decomiso de bienes y activos fijos. ¡Ese es el negocio! y México es uno de sus mejores clientes.

Recordemos los temas de la agenda bilateral entre los gobiernos de Donald Trump y López Obrador: la clasificación a los cárteles de la droga mexicanos como grupos terroristas”; la negociación y aprobación del TMEC, la construcción del muro o barda, la contención de  migrantes en el sur del país con la Guardia Nacional, la imposición de aranceles, la deportación inmediata de mexicanos y migrantes de otras nacionalidades a territorio nacional; la evaluación anual antidrogas; la extradición y sentencia del íconos del trasiego de estupefacientes a Estados Unidos; la detención y procesos judiciales de los ex secretarios de Seguridad Pública y Defensa Nacional, Genaro García Luna y Salvador Cienfuegos Zepeda, respectivamente y el cumplimiento de la entrega de agua a Estados Unidos en observancia del Tratado de Aguas de 1944.

Corresponde al gobierno de México, la mesura, el cabildeo, la observancia del estado de derecho, la gobernabilidad, el crecimiento, el desarrollo económico, el combate a la corrupción e impunidad y asumir su responsabilidad y consecuencias en lo interno, para evitar que un día sí y otro también, nos marquen la agenda. Sin embargo, lo que debe prevalecer es la diplomacia ante el intervencionismo, venga de donde venga.

Claro, si pierde Trump las elecciones, el pragmatismo de López Obrador se adaptará al ritmo que marque Joe Biden y punto. Siempre ha sido igual con los presidentes republicanos o demócratas; ellos cuidan sus intereses y políticas de estado.

Como siempre,  usted tiene la mejor opinión.