En días pasados celebramos en la Universidad Loyola del Pacífico en Acapulco el tercer foro sobre “La urgencia de legislar sobre la amapola. Una nueva política de drogas” con la participación de destacados especialistas en la materia. En dicho evento reiteramos nuestras razones del porque estamos a favor de legalizar el cultivo de la amapola con fines medicinales.

Los pasos que hemos dado los diputados de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Guerrero, así como las razones de nuestra postura se pueden resumir en los siguientes 15 puntos:

Los Diputados Ciudadanos queremos terminar con la simulación y emprender la ruta que legalice la amapola con fines medicinales.

Los cuatro adversarios para la legalización de la amapola son: los prejuicios, los intereses creados, la narcopolítica y la competencia internacional.

Los cultivos de amapola son ilegales en México, sin embargo actualmente hay cerca de 50 mil guerrerenses que se dedican a estos cultivos.

En México se cultiva un máximo de 28 mil 100 hectáreas de amapola por año, lo que ubica al País en el tercer lugar mundial en el rubro, por detrás de Afganistán y Myanmar.

Casi la totalidad de los cultivos se localizan en nueve entidades de las sierras Madre Occidental y del Sur, donde históricamente se ha producido esta planta, es decir, en Sinaloa, Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

18 países del mundo sí pueden cultivar y procesar la amapola de forma legal, entre otros Alemania, Turquía, Francia, India y España.

La iniciativa para legalizar la amapola con fines medicinales se presentó desde el pasado 17 de marzo de 2016.

La iniciativa busca reformar la Ley General de Salud porque queremos que la Secretaria de Salud permita que se cultive y se procese con fines medicinales y científicos y generar medicamentos, opiáceos, para combatir el dolor crónico y agudo.

La reforma al Código Penal Federal es para descriminalizar esta actividad.

El 9 de junio, la Diputada Marbella Toledo presentó una iniciativa en la Cámara de Diputados en el mismo sentido.

La iniciativa es producto de la convicción de que se tiene que cambiar las condiciones de Guerrero, nuestra entidad produce el 60% el total de la cosecha de amapola y esta actividad solo ha generado muertes, desplazamientos forzados y desaparecidos, entre ellos los jóvenes normalistas de Ayotzinapa.

Queremos convertir una amenaza en una oportunidad de desarrollo como acontece en otros países. Queremos quitarle el freno a los prejuicios, quitarle el freno a los intereses creados y a las resistencias y pasar del dicho al hecho.

Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Alianza Mundial para el Cuidado Paliativo y Hospicios sugieren que más de la mitad de las 600.000 personas que mueren cada año en México requieren cuidados paliativos, incluyendo con frecuencia el tratamiento para el dolor agudo.

Hasta octubre, siete de los 32 estados de México (Coahuila, Guerrero, Hidalgo, Quintana Roo, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas) no tenían ni un solo hospital que ofreciese cuidados paliativos, y en otros 17 estados, los servicios de cuidados paliativos solamente existían en las ciudades capitales.

La actual “prohibición” del cultivo de amapola significa que los hijos de los productores rurales y campesinos que la producen ilegalmente están siendo educados en un ambiente criminal, con todas las desventajas económicas y sociales que ello significa.