ZIRÁNDARO, Gro., 23 de noviembre de 2019.- En la comunidad Los Alacranes parece que el tiempo se detuvo; aunque las casas permanecen vacías, los animales de cría y mascotas están a la espera de que sus dueños vuelvan y continúen con su vida diaria.

Esa localidad ubicada en la zona serrana, al igual que otras, fue desocupada por sus habitantes el domingo 10 de noviembre, luego de diversos enfrentamientos entre grupos antagónicos de la delincuencia organizada.

En las desoladas calles hay perros que corren a asomarse, sin salir de sus viviendas, cuando escuchan los vehículos pasar; gallinas y otros animales buscan qué comer ante la falta de atención que padecen al haber sido abandonados, luego de que sus dueños huyeron por temor, sólo con lo que vestían.

En ese poblado, autoridades que el viernes visitaron unas comunidades, encabezadas por el presidente municipal Gregorio Portillo Mendoza, observaron movimiento en una casa y se percataron que había sido ocupada.

A simple vista se encontró ropa táctica, cuatro tabletas electrónicas, municiones y comida recién hecha, despensa y la luz prendida, por lo que consideraron que era utilizada por integrantes del grupo armado que irrumpió en el lugar.

En la comunidad de San Rafael, donde los pobladores se han armado, se llevó a cabo una protesta para exigir seguridad y atención urgente antes de que ocurra algo peor, pues los servicios escolares, de salud y de transporte público están suspendidos.

El alcalde, custodiado por dos camionetas de la Guardia Nacional y una de la Policía Estatal, acudió con despensas y brigadas médicas. Los pobladores criticaron que las corporaciones hayan ido hasta ahora y sólo a tomarse fotografías.

En la comunidad Guayameo permanece un número aún indeterminado, pero abundante de desplazados, quienes ante la llegada de Portillo Mendoza, mostraron pancartas de protesta contra el gobernador Héctor Astudillo Flores y el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

El comisario de ese pueblo, Avodio García García, indicó que hay más de 40 familias de hasta ocho integrantes refugiadas, procedentes de Los Alacranes, La Piedra, San Rafael, El Limoncito, La Barranca, El Guajolote y El Ídolo.

Pidió que las autoridades los apoyen con alimentos, pero también que intervengan para que las personas regresen a sus casas o al menos suban por pertenencias, resguardados por corporaciones de seguridad.

Una mujer desplazada de El Limoncito detalló que el domingo 10 de noviembre recibieron a “un chamaco” que les advirtió que tenían una hora para salir de sus viviendas, por lo que las desalojaron a las 8:00 de la noche.

Entre las indicaciones que recibieron fue que no debían encender las luces, “así que a tientas salimos como pudimos, con lo que pudimos”.

Otro de los testimonios constantes fue que los grupos delincuenciales han obligado a los jóvenes a unírseles, y eso ha ocasionado que algunos huyan de las comunidades ubicadas en las partes altas del municipio.

“Nos venimos porque no queremos que nuestros hijos anden cuidando, ninguno nos sacó, pero queremos a nuestros hijos. Llegan, dicen ‘vámonos’, a boca de pistola”, expresó visiblemente conmovida una mujer, madre de dos jóvenes.

El testimonio de una joven en la cabecera municipal fue que su papá, quien estaba a su lado, vivía en la comunidad La Parota del Cuartel y fue sacado de su vivienda por hombres armados, al igual que el resto de los pobladores. “Llegaron a su casa, le pidieron las llaves, lo sacaron y ya no lo dejaron entrar”, relató.

El presidente municipal y otros integrantes del Cabildo, así como el visitador de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero, Rubén Candia Silva, estuvieron en Guayameo, a donde también llevaron asistencia médica y despensas.