CHILPANCINGO, Gro., 25 de marzo de 2018.- El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, llamó a que la Semana Santa sea de oración para pedir por la paz, para que el proceso electoral se desarrolle en armonía, concordia y civilidad, y para que Dios dé sabiduría para elegir a aquellas personas que traigan tranquilidad y seguridad.

Con una procesión para representar el Domingo de Ramos, y una misa posterior, la Diócesis comenzó las celebraciones de la llamada semana mayor para la Iglesia Católica, en donde el obispo dijo que un estado laico no quiere decir que las instituciones o políticos estén contra la fe católica o cristiana, sino que deben garantizar la libertad de ejercer libremente la religión de cada quien.

Durante la homilía dijo que para los problemas como la inseguridad, secuestros y asesinatos que imperan en el país, Guerrero se pinta solo, por lo que invitó a pedir a Jesús que dé paz, tranquilidad y quite los temores y los miedos.

“Estamos en 2018, en periodo de elecciones y escuchamos tantas voces y promesas, y tanta gente que quiere justificar algo que no se puede justificar; es un tiempo de decisión e importante para nuestra patria y como obispo les invito a recurrir a la oración para que Dios nos dé sabiduría, Dios nos regale la prudencia y Dios nos dé la valentía para poder elegir a aquellas personas que nos traigan paz, nos traigan seguridad, que amen y respeten la vida”, expresó.

En entrevista posterior, Salvador Rangel reiteró su llamado a los creyentes a la oración para que el proceso electoral se desarrolle en armonía, y a las autoridades les recordó que son los responsables de la estabilidad y de guardar el orden y la paz.

Respecto al cierre de la empresa Coca-Cola en Ciudad Altamirano, municipio en donde ha sido nombrado administrador de la Diócesis, el obispo remarcó que hace al menos un mes él había anunciado que ahí había problemas.

“Están ahogando a estas industrias que traen progreso al estado, las autoridades deben poner todo lo que está de su parte para proteger estas industrias, Ciudad Altamirano es parecida a Chilpancingo y el derecho de piso es terrible, ojalá que podamos entender y que haya más paz en nuestro estado”, expresó.

Sobre si la Iglesia ha tenido problemas al respecto que no, aunque dijo que siempre es un trabajo riesgoso que vale la pena; agregó que él como obispo tiene que dar el ejemplo de valentía y estabilidad a los demás y si él se echa para atrás, no vale la pena.