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ACAPULCO, Gro., 8 de marzo de 2026.- Unas mil mujeres participaron la tarde de este domingo en la marcha feminista del 8M en el puerto.
En la movilización, las participantes gritaron consignas para exigir el cese de las violencias y denunciar la falta de justicia ante los feminicidios, la violencia familiar y la violencia vicaria.
El contingente avanzó sobre partió del monumento de las madres buscadoras y concluyó en plaza Quebec, a unos metros de la glorieta de la Diana Cazadora.
Las mujeres estuvieron encabezadas por las familias buscadoras y por víctimas de las violencias; también estuvo el grupo de mujeres con discapacidad, madres con infancias, colectivas feministas y un contingente general.
Al ritmo de los tambores, las asistentes de diversas edades, acompañaron el recorrido, mientras gritaban consignas.
Durante el avance del contingente, las participantes hicieron dinámicas colectivas y corearon consignas en contra de la violencia de género, mientras portaban pancartas y pañuelos morados y verdes, símbolos del movimiento feminista.
La movilización ocurrió horas después de que miles de personas marcharon por la mañana por la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez. Un acto que desató críticas en redes sociales, donde usuarios cuestionaron el uso del Día Internacional de la Mujer en una movilización con tintes políticos.
En el pronunciamiento leído al concluir la marcha feminista de esta tarde, las colectivas señalaron que el 8M no es una celebración sino una jornada de lucha, y acusaron que las mujeres continúan siendo violentadas en distintos ámbitos de la vida pública y privada.
“Hoy las mujeres no salimos a las calles por costumbre ni por una consigna vacía. Salimos porque seguimos siendo invisibilizadas y violentadas de múltiples formas”, expuso Irma Carreón.
En la lectura fue señalada la simulación desde el Estado para desvirtuar el sentido político de la movilización feminista, al utilizar recursos públicos y estructuras institucionales para promover movilizaciones paralelas.
Uno de los ejes centrales del pronunciamiento fue la denuncia de la violencia vicaria, una forma de agresión en la que los agresores dañan a las mujeres a través de sus hijos.
Asimismo denunciaron que muchas mujeres enfrentan procesos judiciales dilatorios, revictimización y falta de perspectiva de género por parte de autoridades encargadas de impartir justicia.
En la segunda parte de la lectura, la activista Paola Cisneros dijo que el sistema patriarcal reproduce roles que obligan a las mujeres a asumir tareas de cuidado y trabajo doméstico no remunerado, mientras enfrentan agresiones físicas, psicológicas y económicas.
El fin de la movilización fue corear consignas para las familias buscadoras, las víctimas de las violencia y el llamado a que cada día se vindiquen los logros de las mujeres en cada acción.