CIUDAD DE MÉXICO, 24 de febrero de 2017.- Ante una eventual deportación masiva de migrantes indocumentados de Estados Unidos, connacionales o no, el país no está obligado a aceptarlos, a menos que soliciten refugio o visa por razones humanitarias, advirtió Martín Íñiguez, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

El académico afirmó que México no está obligado a admitir extranjeros indocumentados deportados sólo porque a EU se le antoja. Debe seguirse un protocolo establecido por el Instituto Nacional de Migración (INM) y una serie de mecanismos internacionales.

“No es cuestión de que los norteamericanos digan ‘ahí te va tal cantidad de extranjeros y ahí se te quedan’; eso no se puede hacer”, indicó.

La repatriación de mexicanos a territorio nacional es un proceso natural para el cual el INM ha establecido un reglamento que le permite determinar si se trata o no de connacionales.

Pero la Unión Americana no puede regresar a nuestra frontera norte a los indocumentados de otros países, porque estaría violentando los acuerdos contenidos en los diferentes tratados firmados por ambas naciones sobre este tema, reiteró.

De hecho, prosiguió Íñiguez, en el caso de Ciudad Juárez, por ejemplo, los agentes migratorios mexicanos están capacitados para determinar, mediante un protocolo, si los repatriados son o no mexicanos.

“México debe poner sus límites. Si hay muchos deportados no tendremos la capacidad administrativa para aplicar las entrevistas previas para su repatriación a territorio nacional; ése sería el único problema. Aunque es ilógico que Estados Unidos haga deportaciones masivas, no le conviene”, opinó.

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