CIUDAD DE MÉXICO, 27 de noviembre de 2019.- En México el 85 por ciento de las empresas son tóxicas, esto es, con entornos de trabajo que promueven la ocurrencia de diferentes factores de riesgo ocupacional: cargas de trabajo mal distribuidas, estilos de liderazgo negativo, violencia laboral entre los pares o del líder hacia su equipo de trabajo, jornadas poco sanas, mala ergonomía y estrés laboral, explica Erika Villavicencio Ayub, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM.

De acuerdo con estudios que realizó en el laboratorio de Salud Ocupacional en organizaciones mexicanas, resalta que en los últimos 20 años se han normalizado las malas condiciones de trabajo y el impacto en la salud es, en muchos casos, irreversible.

En ese contexto, la coordinadora e investigadora de psicología organizacional de la FP, refiere que el panorama mundial está orientado a atender el tema de salud ocupacional en las organizaciones.

“México tiene índices de estrés laboral importantes, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos México ocupa el primer lugar en estrés laboral, seguido de Japón y Estados Unidos. Es de los países que más horas trabaja, con menos índices de productividad y pocos días de vacaciones”, explicó.

La fórmula laboral no es la más adecuada y lleva a tener condiciones de trabajo tóxicas que no llevan sólo al estrés, sino a afectaciones como violencia laboral, adicción al trabajo, etc.

Lo anterior deriva en trastornos orgánicos, físicos, psicológicos y de relaciones interpersonales: “hay una afectación a nivel social y familiar, un problema de México entero, ya que si se enferman más, hay ausentismos, accidentes, trastornos de sueño y alimentación; tampoco tienen un desarrollo organizacional, ni una forma de trabajo en pro de los trabajadores”.

El pasado 23 de octubre entró en vigor la Norma Oficial Mexicana 035-STPS-2018 Factores de riesgo psicosocial en el trabajo – Identificación, análisis y prevención, mejor conocida como NOM 035, que obliga a toda empresa, ya sea pequeña, mediana o grande, a atender cualquier situación negativa en su personal, desde desórdenes de sueño y ansiedad, hasta el estrés, para reducir su impacto y, en la medida de lo posible, erradicarlo o evitarlo.

Para Villavicencio el reto es atender el desconocimiento que hay sobre la norma (NOM-035), ya que hay países latinos que ya llevan 10 años en atender esta problemática. Por el lado de los patrones y las empresas el reto es, por un lado,  llevar a cabo  la norma estratégicamente para que se vuelva una inversión y medir cómo impacta en la productividad o buscar el mero cumplimiento.

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