ACAPULCO, Gro., 29 de enero de 2017.- El periodista especializado en temas Migratorios, Miguel Ángel Arrieta Martínez, afirma que hay temor entre los guerrerenses radicados en los Estados Unidos a perder su patrimonio ante la postura hostil que mantiene el presidente Donald Trump hacia los mexicanos.

El editor del periódico El Guerrerense que circula entre la comunidad guerrerense de varias ciudades estadounidenses, dijo en entrevista con Quadratín que las organizaciones con las que mantiene contacto telefónico le han expresado que están asustados y desprotegidos al romperse la comunicación entre los gobiernos de Trump y Enrique Peña Nieto.

“Hay un temor por lo que sucedió en días pasados en los que la comunicación se interrumpió entre los gobiernos de Estados Unidos y México, impactó en el ánimo de nuestros paisanos allá, de una manera desproporcionada. Yo platico con ellos por teléfono, están atemorizados, no creyeron nunca, nunca percibieron que esto fuera a alcanzar una dimensión como la que observamos y ellos están allá solos”.

Ellos se sienten desprotegidos, ya que los pronunciamientos de los políticos y organizaciones de la sociedad civil no tienen ningún impacto del otro lado de la frontera, donde la autoridad norteamericana tiene el control y donde temen modificaciones a las políticas laborales que pondrían en riesgo el empleo de unos 7 millones de mexicanos indocumentados, si se amplía la vigilancia a las empresas de outsourcing con las que las empresas triangulan las contrataciones.

“¿Qué va a causar esto? Una posible deportación voluntaria o bien que de inmediato se queden allá a vivir, a sobrevivir con muchos problemas, con muchas dificultades y esto impacte inmediatamente la generación de remesas”, advierte.

Una medida de esa magnitud afectaría también a los Estados Unidos porque los migrantes mexicanos y latinos realizan los trabajos que los estadounidenses blancos y negros no quieren hacer.

“Es decir, los trabajos de cocina, de jardinería, de plomería, de limpieza de calles, una serie de trabajos que obviamente a ellos no les parecen. Ellos quieren solamente trabajos de gerentes, de empleados de ventanilla, de capataces, de supervisores, en eso es en lo que se concentra la mano de obra norteamericana”.

Sin embargo la medida podría tomarse y los guerrerenses radicados en Estados Unidos “sienten que un plumazo, una línea que escriba Trump, puede de un día para otro terminar con todo lo que han venido construyendo. Separarse (de sus familias), perder su patrimonio, hay quienes ya compraron una casa y la están pagando con mucho trabajo, venirse para acá sería tirar todo lo que han logrado”.

Miguel Ángel Arrieta dijo que incluso en los consulados -que el presidente Enrique Peña Nieto recientemente dijo serían defensorías permanentes de los migrantes- no reciben el trato que esperan, ya que “los hacen esperar afuera”, cuando acuden a ellos.

Habló también de las medidas propuestas por los tres niveles de gobierno de darles empleo y proyectos productivos, pero consideró que el principal problema está del otro lado de la frontera.

Finalmente indicó que los gobiernos municipales deben involucrarse más en el tema y citó el caso de Acapulco en el que se han bloqueado, dijo, las medidas que presenta la Comisión de Atención y Participación Social del Migrante que preside el regidor de Movimiento Ciudadano, Arturo López Sugía, y no se cuenta con una oficina ni un presupuesto específico para atender a los migrantes. “Es decir, nunca previmos esta situación”.