
Balean a un hombre en la avenida Ruiz Cortines de Acapulco
ACAPULCO, Gro., 25 de marzo de 2025.- Con siete años de servicio en el Hospital Militar de este puerto, la soldado auxiliar de Intendencia del Ejército Mexicano, Yeni Jiménez Morales, ha aprendido que la disciplina es la base para alcanzar sus metas, materializar sueños, y maternar y criar a su hijo con amor.
En entrevista para Quadratín Guerrero, la joven soldado acapulqueña de 28 años compartió que fue una de las 10 mujeres que ingresaron a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en 2017, cuando la institución abrió sus puertas a mujeres civiles para que prestaran su servicio a la patria.
La disciplina adoptada desde su ingreso al Ejército le ha permitido sobrellevar diferentes etapas en su vida. Ahora, como madre de un niño, su aspiración es crecer dentro de la institución, ya que considera que, si una meta pasa por su mente, también debe pasar por su vida.
“La disciplina nos ayuda y debe ser la base, el punto de partida desde los primeros años”, expresó.
Desde el 16 de septiembre de 2017, fecha en la que fue dada de alta, ha prestado servicio en el Hospital Militar, ubicado en la avenida Ruiz Cortines.
Para Yeni, el espíritu de cuerpo y el trabajo en equipo son otros aspectos que aprendió dentro del Ejército. En el comedor donde trabaja en el nosocomio, ha llevado a cabo diversas labores: desde cocinar, servir mesas, atender a los comandantes, preparar alimentos, hasta lavar platos, barrer y trapear.
“Hacemos de todo, tanto para cubrir el rol de tareas como para organizar las actividades en el comedor, pero son tareas que una hace en casa todos los días”, puntualizó.
Sin embargo considera que las tareas que desempeña en el comedor son tan valiosas como las actividades que llevan a cabo los médicos, las enfermeras y los especialistas, al formar parte de los benéficos que tienen todos los usuarios y trabajadores del nosocomio.
Después de su alta en el Ejército, fue enviada durante dos meses al Centro de Adiestramiento de Combate Individual Regional (CACIR) de la Sedena en el municipio de Petatlán, en la Costa Grande de Guerrero, para atravesar un proceso que la llevó de la vida civil a la castrense.
Durante esos dos meses, aprendió defensa personal, el saludo militar, el manejo de armas, cómo portar su uniforme con orgullo y otras instrucciones de la milicia.
En 2020, quedó embarazada y disfrutó mucho de esa etapa. Durante los dos primeros meses de vida de su bebé todo iba bien, pero luego el trabajo los separó, ya que terminó su incapacidad por maternidad.
Yeni fue diagnosticada con depresión postparto, un proceso natural debido a los reajustes hormonales que se presenta en algunas mujeres.
Afirmó que esa etapa fue difícil, pues la falta de experiencia le generaba inseguridades, pero con la ayuda de compañeras de trabajo que han maternado siendo militares, ella se reorganizó.
Su red familiar y las jornadas de servicio que prestan en el hospital, le han permitido que ahora pueda pasar más tiempo con su hijo.
La experiencia que ha compartido con otras compañeras ha sido inevitable, dado que hay mujeres que han maternado atravesando esa misma experiencia, por lo que ella y otras son también una red de apoyo dentro del Ejército, debido a que el servir como militar, la llevará, invariablemente a otras separaciones por el trabajo que eligió.