ACAPULCO, Gro., 9 de junio de 2016.-La especialista e investigadora Rosa Icela Ojeda Rivera indicó que es necesario que también se reconozcan como feminicidios los asesinatos de mujeres a manos de la delincuencia organizada porque son víctimas de género.

En entrevista previa al foro Análisis de la Alerta de Género en Guerrero,  la presidenta del Observatorio de Violencia de Género de Guerrero Hannah Arendt,  manifestó que sí hay  feminicidios vinculados con la delincuencia organizada y que estos se deben a que las víctimas eran comerciantes establecidas o informales y “por no pagar la cuota son secuestradas y asesinadas”; porque son o fueron parejas de policías ministeriales;  o porque trabajaban en instituciones de seguridad en las que fueron “atacadas con granadas”, y aseguró que es por ello que se deben hacer investigaciones para que el crimen no quede en la impunidad y se castigue a los responsables.

Ojeda Rivera exhortó a las autoridades a “que pongan en práctica sus sistemas de igualdad y pongan a funcionar los sistemas de seguridad”.

La activista informó que organizaciones feministas y sociales ya están trabajando en exigir al gobierno que se emita la alerta de género,  pero que “es una solicitud que tiene un procedimiento largo que tiene muchos candados con los que tienen que lidiar para que se inicie en la entidad”.

De igual modo dijo que la impunidad es “altísima” y que existe una “ruptura en el estado de derecho” porque “nadie se siente seguro en el estado” debido a que no se castiga a los culpables.

Rosa Icela Ojeda agregó que la violencia contra las mujeres ha crecido y se ha extendido,  ya que no sólo ocurre de manera intrafamiliar sino que las agresiones de la delincuencia organizada van en aumento.

En cuanto a cifras, afirmó que es preocupante cómo en los últimos 10 años existe un registro de muertes dolosas de mujeres mayor a los mil 300 casos, cuando del año 1994 al 2004 sólo se registraron 318 homicidios.

Explicó que el aumento de feminicidios comenzó a presentarse  a partir de 2005, ya que en este año se reportaron 120 casos mientras que un año antes, en 2004, sólo se registraron 55.

Por último apuntó que no sólo se incrementó el número de muertes dolosas sino también “las cualidades en que son asesinadas y las formas de violencia en que son asesinadas y después de haber sido asesinadas”.