Hoja verde
Pienso que es muy difícil de lograr, pero la historia de las sociedades ha demostrado que existe un tipo de liderazgo que rebasa las fronteras de la competencia política o de las diferencias ideológicas. Por ello, encuentra el reconocimiento incluso entre quienes no comparten posiciones políticas comunes, puntos de vista similares pero que reconocen aspectos positivos de este perfil especial.
Se les ha definido de diversa forma: liderazgos transversales, liderazgo suprapartidista, liderazgos de consenso, liderazgo moral, pero todos ellos apuntan a una fuerte legitimidad en torno a un desempeño, a resultados en un momento determinado y determinante en la historia de las sociedades. De cambio y desarrollo. De transformación.
Ese es el caso de Nelson Mandela, en Sudáfrica, que luego de una larga lucha contra el apartheid, promovió un proceso de reconciliación entre sectores históricamente enfrentados. Su desempeño, como factor de cambio, generó que su liderazgo trascendiera su partido político y se convirtiera en un símbolo, ahora de dimensiones internacionales.
Winston Churchill, en Reino Unido, es otro ejemplo de ello. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, sobresalió por su importante papel en la resistencia británica frente al nazismo alemán. Y aunque en su tiempo político fueron controversiales muchas de sus posiciones, el balance histórico le otorga una mayor dimensión.
Ya contemporáneo, podríamos citar a José Mujica con su postulado de austeridad, con su visión del servicio público a manera de un apostolado. Y en el caso mexicano creo que Benito Juárez, en su resistencia frente a la invasión, impulsó la construcción de la república.
Todos ellos y muchos más tienen coincidencias: son liderazgos que trascienden sus límites de posicionamiento político, porque promueven ideales que han convocado a
toda una sociedad, independientemente de su posición política. Su participación fue determinante para concebir un momento de transformación, y su labor queda como un ejemplo público. Pero también es preciso decir que no todos los liderazgos transversales son iguales. Algunos se construyen mediante la capacidad de reconciliar; otros, mediante la capacidad de generar acuerdos; y otros, mediante la autoridad histórica y moral que una trayectoria consigue acumular.
Así es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, su liderazgo histórico permitió impulsar un proceso de transición a la democracia en un contexto de autoritarismo de partido hegemónico. Cárdenas impulsó un movimiento que logró aglutinar a diversas expresiones de oposición de relevante fuerza electoral, tanto que en 1988, en el contexto de su primera candidatura presidencial, fue protagonista de una profunda controversia en la historia electoral en México, el fraude electoral, en el que el sistema político fue duramente cuestionado generando una gran indignación social, contexto en el que el Ing. Cárdenas convocó a la lucha civil y pacífica para construir lo que después se convirtió en un lema transicional: “Democracia ya, patria para todos”.
Precisamente de Winston Churchill proviene la frase que da título a esta entrega: “Nunca tantos debieron tanto a tan pocos”. La pronunció en referencia a los pilotos de la Real Fuerza Aérea británica que, durante la Segunda Guerra Mundial, resistieron los ataques de la aviación alemana y contribuyeron decisivamente a impedir la invasión de Gran Bretaña.
Más allá de aquel episodio histórico, esta frase invita a una reflexión sobre la trascendencia de ciertos liderazgos en la vida de las sociedades. Hay personas cuya contribución rebasa su tiempo, su posición política y las organizaciones a las que pertenecieron. Son figuras que, por sus decisiones, convicciones y aportaciones, dejan una huella que permanece en la memoria colectiva e histórica y cuyo significado puede ser reconocido incluso desde posiciones distintas.
Quizá ahí radique una de las expresiones más significativas del liderazgo: en la capacidad de trascender el poder que se ejerce para convertirse en una referencia histórica. Porque hay liderazgos a los que no solamente se les recuerda por lo que hicieron, sino por lo que, como sociedad, llegamos a ser gracias a sus aportaciones.