La farsa de los dos centavos y la elección en el Edomex

Así es la política en nuestro país. Después de mantener durante mes y medio un discurso intransigente en defensa del incremento del precio de los combustibles y de mostrarse insensible a las expresiones de inconformidad social, el gobierno federal adujo los mismos y confusos argumentos técnicos que supuestamente hicieron obligatoria e inaplazable el alza aplicada en enero, para decretar el viernes una reducción imaginaria de dos centavos por litro con vigencia hasta este lunes. De acuerdo con esa disposición, del viernes al lunes la gasolina magna costará 15.97 pesos por litro, la premium 17.77 y el diesel 17.03 pesos.

En una explicación demasiado parca e incomprensible para los profanos, la Secretaría de Hacienda informó además que a partir del martes los precios diarios de los combustibles se fijarán según la norma dada a conocer el anterior 27 de diciembre, día que se anunció el incremento de 24 por ciento en las gasolinas. De esa manera, aseguró Hacienda, los precios máximos “reflejarán el movimiento en los precios diarios de las referencias internacionales” y “en todo momento el gobierno federal buscará mitigar las fluctuaciones excesivas”. Esta observación alude al hecho inexplicable de que siendo México un país productor de petróleo, en cambio sea deficitario en la producción de combustibles y por lo tanto compre en el exterior la mitad de la gasolina que consume el país, la mayor parte a las refinerías de Texas.

Asimismo, el gobierno se comprometió a aplicar solamente en un mínimo porcentaje las variaciones internacionales en los precios, en razón de lo cual redujo esos dos centavos por litro de combustible. Sin embargo, Hacienda no ofrece los datos en los cuales fundó su decisión de disminuir esa fracción infinitesimal, ni describe cuáles fueron las fluctuaciones internacionales. Pero por otra parte, no hay marcha atrás en el elevado incremento de enero ni en la política de liberación de los precios. Nada ha cambiado, pues, y la gasolina seguirá tan cara como lo es desde enero.

Nada ha cambiado pero sí es evidente la pretensión del gobierno de aparentar que cambió de actitud, de ahí que para tratar de tranquilizar al pueblo, las autoridades hacendarias hayan arrojado esos dos centavos y sugerido la flexibilización del nuevo régimen de precios de la gasolina. No existe ningún beneficio real ni significativo en ello, ni se remedia el gasolinazo del mes pasado, pero lo que importa es la apariencia.

Pese a todo hay una explicación de esta maniobra gubernamental, y puede encontrarse en las elecciones que se realizarán en junio próximo en el estado de México, cuya importancia es tal que anticipa el escenario de la elección presidencial del 2018. Y la clave es que en esa entidad el PRI está en riesgo de perder la gubernatura, frente al PAN o frente a Morena.

La noticia más reciente sobre las condiciones de la contienda en el estado de México la proporcionó hace ocho días una encuesta del diario El Universal, en la que los candidatos de los tres principales partidos se distribuyen así las preferencias electorales en este momento: Alfredo del Mazo, del PRI, 19.8 por ciento; Josefina Vázquez Mota, del PAN, 19.6 por ciento, y Delfina Gómez Alvarez, de Morena, 17.8 por ciento. Es un virtual empate. De acuerdo con esa encuesta, en sólo tres meses, de noviembre a la fecha, el PRI perdió siete puntos porcentuales, los cuales se sumaron a Morena.

Esos datos son catastróficos para el PRI y para el presidente Enrique Peña Nieto. La derrota del PRI en el estado natal del presidente representaría para el partido en el poder la antesala de su derrota en la elección presidencial, y no aparece en el horizonte una solución para lo que se presenta como un hecho casi inevitable. Excepto el uso del presupuesto para favorecer al PRI, lo que ha estado haciendo públicamente y sin recato la Secretaría de Desarrollo Social, y la manipulación de factores como el precio de la gasolina. Si a ello se suma que el 2018 es todavía más adverso para el PRI que la actual situación en el estado de México, queda al descubierto el propósito del gobierno de Peña Nieto.

Trump y la prensa

El sorprendente ataque que el presidente Donald Trump lanzó contra cinco grandes medios de Estados Unidos, a los que acusó de ser enemigos de la sociedad, recibió una respuesta perfecta del senador John McCain, del Partido Republicano igual que el magnate. Mc Cain le dijo: “si quieres preservar la democracia como la conocemos, tienes que tener una prensa libre y, muchas veces, adversaria. Y sin ella me temo que perderíamos muchas de las libertades individuales con el tiempo. Así es como empiezan los dictadores. Lo primero que hacen los dictadores es callar a la prensa”.

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