Dilema global: Peña Nieto versus López Obrador

En un pronunciamiento que claramente marca el discurso que desarrollará el PRI en la lucha por la Presidencia de la República en las elecciones del 2018, el presidente Enrique Peña Nieto dijo el miércoles en Acapulco que el avance del “populismo” pone en riesgo los valores que defiende el liberalismo.

En la inauguración de la convención bancaria que se realiza cada año en el puerto, que no de casualidad en esta ocasión adoptó el tema “Dilema global: liberalismo versus populismo”, el presidente sostuvo que gracias al liberalismo “el México actual ya es muy distinto del México de hace cuatro años”.

Un comunicado de la Presidencia indica que por populismo Peña Nieto se refirió “a las posiciones dogmáticas que postulan soluciones aparentemente fáciles, pero que en realidad cierran espacios a la ciudadanía. Esto en contraposición a la sociedad de ciudadanos libres que hemos logrado como país, en la que el papel del Estado es ser garante de esta libertad, abriendo oportunidades para su desarrollo”.

Expuso además que “el riesgo de que las sociedades opten por salidas ilusoriamente rápidas va en aumento”, y que ese escenario “no es del todo desconocido”, pues “en la historia del mundo existen ejemplos de cómo la llegada de doctrinas extremas termina lastimando las condiciones de vida de la población, profundizando aún más el descontento ciudadano”. En consecuencia, concluyó, “la lección que nos dejaron estos episodios es que no hay salidas fáciles, ni soluciones mágicas”.

El discurso político de Acapulco mantiene una correspondencia exacta con el discurso que el presidente dio el pasado 4 de marzo en el 88 aniversario del PRI, donde advirtió contra el riesgo de la parálisis que representa la derecha y el vacío que representa la izquierda “demagógica”. También es prácticamente el mismo discurso que ofreció el 27 de noviembre de 2016 en una reunión del Consejo Político Nacional del PRI, donde dijo que su partido ganará en el 2018 para “no regresar a modelos obsoletos y caducos” y para “mantener la certidumbre y estabilidad y retomar el estancamiento”. Y ambos son asimismo idénticos a otras expresiones anteriores de Peña Nieto contra el “populismo”, concepto que en todos esos discursos personifica Andrés Manuel López Obrador.

Tiene razón Peña Nieto: el México actual es distinto del de hace cuatro años, cuando comenzó su gobierno. Lo es al menos en el índice de desarrollo humano que mide el Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Este organismo informó apenas el martes que México cayó por cuarto año consecutivo y pasó de ocupar en el 2013 el lugar 61 entre 188 países, al 77 en el 2016 en indicadores como esperanza de vida, escolaridad e ingreso, todo lo cual sufrió un mayor deterioro en este periodo. Si se suma el nivel de desigualdad social, entonces el país cae al sitio 89. (Reforma, 23 de marzo de 2017)

El retrato que el PNUD traza del país no es el que Peña Nieto esbozó en Acapulco, pues si algo ha lastimado las condiciones de vida de la población es el liberalismo que los gobiernos del PRI y del PAN han puesto en práctica y defendido con ardor desmedido desde los años ochenta. Por cuanto se refiere al descontento social, en México no es provocado por ninguna doctrina extrema (como llamó al “populismo”) sino por el liberalismo que el presidente defiende. En ese juego de definiciones políticas, nada ha sido más extremo y salvaje que el liberalismo que santifica el dinero y el mercado y en ese altar sacrifica al ser humano. En esas circunstancias, ¿qué puede defender Peña Nieto?

En realidad, el celo que el presidente muestra en defensa de la doctrina del liberalismo es una medida de la preocupación que provoca en el gobierno la ventaja que López Obrador ha adquirido en las encuestas sobre la elección presidencial de 2018. La más reciente de esas encuestas es una de la propia Presidencia de la República, citada en columnas políticas y con mayor precisión en una nota publicada este jueves por el diario La Jornada. De acuerdo con los datos del estudio, si la elección fuera ahora, López Obrador ganaría con 29.32 por ciento de los votos, la panista Margarita Zavala obtendría 24.60 y si Miguel Angel Osorio Chong fuera el candidato del PRI quedaría en tercer lugar con 15.84 por ciento.

La inusitada popularidad de López Obrador explica igualmente la campaña que el gobierno desató contra él por las declaraciones que hizo en  Nueva York y Washington sobre el Ejército, en las que participó la propia Secretaría de la Defensa. El tabasqueño no dijo nada que no haya dicho antes la Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre casos de abuso de integrantes del Ejército contra la ciudadanía, y en relación con el caso Ayotzinapa sólo recogió la controversia que existe sobre el papel que pudieron haber tenido los militares en los acontecimientos en los cuales fueron desaparecidos 43 estudiantes. Sin embargo, la reacción oficial no oculta el interés por hacer aparecer las palabras de López Obrador como un ataque contra la “institución de instituciones”. Así será la contienda el próximo año.

 

Asesinan a periodista en Chihuahua

 

La corresponsal del diario La Jornada en Chihuahua, Miroslava Breach Velducea, fue asesinada a balazos la mañana de este jueves. Los homicidas dejaron en el lugar un mensaje que decía: “Por lengüona. Sigue tu gobernador. El 80”. Con ella suman tres los periodistas asesinados en el país este mes. El primero fue Cecilio Pineda Birto, el 2 de marzo en Ciudad Altamirano, Guerrero, y el segundo Ricardo Monlui Cabrera, el día 19 en Yanga, Veracruz. El año pasado fueron asesinados once periodistas en México, lo que convirtió al país en el tercero más peligroso para ejercer el periodismo. Sólo en Irak y Afganistán matan a más profesionales de la información.

[email protected]