Antonio Gaspar prometió transparencia en Chilpancingo, pero mantiene nómina secreta y ya avisa desviación de recursos…

Una de las promesas que más ofreció cumplir durante su campaña y al tomar posesión como alcalde de Chilpancingo, fue gobernar con transparencia y eficiencia, pero a sólo cuatro meses y medio en el cargo, Antonio Gaspar Beltrán ha resultado ser un edil mentiroso e incapaz de atender los problemas de la capital.

Porque no sólo ha sido incapaz de solucionar los problemas de inseguridad pública, del desabasto de agua, de la recolección de basura, de la ausencia de alumbrado público o de los conflictos laborales que aquejan al ayuntamiento, sino que mantiene una nómina muy grande que se lleva el 60% del presupuesto municipal -mientras se queja de que no hay dinero-, y le oculta información a los regidores para aparentar que no hay corrupción en su gobierno.

Sin embargo, el reciente conflicto desatado en la última sesión de Cabildo para la aprobación del Presupuesto Municipal del 2019 –deficitario-, en que cinco regidores de Morena y una del PRD votaron en contra por la negativa del alcalde Gaspar a darles acceso a la nómina, y por no aclarar rubros oscuros del gasto programado, generaron ya desconfianza, por lo que sólo 9 de los presentes -7 regidores y los síndicos- aprobaron el documento.

Y eso, porque, según denunciaron regidores de Morena, los que le dieron el voto negociaron primero varias prebendas con el alcalde…

El gobierno “del cambio”, también resultó corrupto…

Lo malo es que en ese conflicto se pusieron en evidencia dos graves casos de corrupción del gobierno perredista de Antonio Gaspar:

Primero, por la aparición de una “nómina secreta” en la que cobran altos salarios los aliados políticos del alcalde, sus amigos personales, familiares, y varios perredistas desempleados recomendados por el ex gobernador Ángel Aguirre Rivero y por el padrino político de Gaspar, el ex alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre.

Y segundo, por la irregular asignación de recursos públicos millonarios a supuestos programas de gobierno y obras públicas que el alcalde impuso en el Presupuesto sin dar explicaciones, pero que podrían usarse para desviar recursos en provecho de Gaspar y de sus aliados.

Es el caso del programa de Fertilizante, que el alcalde incluyó aunque no le corresponde al ayuntamiento, ya que será financiado al 100% por el gobierno federal, según anuncio del presidente Andrés López Obrador y del gobernador Héctor Astudillo Flores, quien incluso ya anunció que los recursos estatales de ese programa serán reasignados a la construcción de un C-5 en Acapulco.

Además de que Gaspar ha pretendido atribuirse obras hechas por el gobernador Astudillo en esta capital, como la pavimentación y rehabilitación de docenas de calles y avenidas, iniciada desde octubre del año pasado.

En ese marco, el voto en contra del Presupuesto de parte de la regidora perredista, Blanca Alicia Camacho –una de las más entusiastas aliadas de Gaspar desde la campaña electoral-, pone de relieve el rechazo a los excesos que está cometiendo el alcalde, por parte del sector más progresista del PRD, en el que existe el convencimiento de que sólo con un gobierno recto y honrado, eficiente y transparente, su partido podrá recuperar la confianza y el voto del electorado en Guerrero.

Pero en los hechos, Gaspar se está convirtiendo en el peor enemigo de su partido y de un gobierno que, como los malos empleados, se está quedando con el cambio prometido, robándole a la ciudadanía la esperanza de tener un buen gobernante, capaz y digno de confianza.

¿Y cuál es la razón? Que Gaspar se creyó las palabras melosas de Aguirre Rivero, quien le ha dicho en privado y ante personas de confianza, que podría convertirlo en candidato a gobernador de una alianza encabezada por el PRD en el 2021, por lo que el bisoño alcalde ya empieza a hacer su cochinito a costa del presupuesto municipal. Y eso que Aguirre le ha prometido lo mismo a otros dos personajes. ¿Ingenuidad? Sí. Y corrupción…

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