ACAPULCO, Gro., 12 de noviembre de 2017.- Ante el alza de violencia en Chilapa, lo cual ha impedido entre otras cosas, el reinicio de clases en algunas escuelas, el arzobispo de Acapulco Leopoldo González González pidió a los delincuentes pensar en sus hijos y en todos aquellos menores que necesitan estudiar y desarrollar sus capacidades, ya que es muy triste y deplorable la situación que se vive.

“Son niños (los delincuentes) que necesitaron a alguien que los cuidara y ellos tienen niños y familias que cuidar y como ellos también hay demás hogares que sus pequeños quieren escuelas para poder desarrollar las capacidades necesarias y aquellas actitudes que ayuden a vivir”, consideró.

Por otra parte, en conferencia de prensa en la Arquidiócesis del puerto, se dijo a favor de la certificación de policías municipales, con la finalidad de prevenir nexos con grupos delincuenciales que dañan no sólo a sus compañeros, sino a la sociedad que cada vez les resta confianza. “Muchas veces se ha pedido una carrera académica para quienes  cuiden de nosotros”, aseveró.

Sobre la pobreza en municipios del estado, monseñor llamó a “volver a la idea humana de economía como la norma que guía, la distribución de recursos para que alcance a todos los de la casa, solamente esa base podemos responder a los desafíos que nos plantea la pobreza”, mediante proyectos económicos que estén centrados en el bien común.

En este sentido, recordó que este domingo concluye el tiempo ordinario del Año de la Misericordia, y por ello la Iglesia encabeza la Jornada Mundial de los Pobres, cuyo fin es mostrar “la necesidad de quien la padece y tendamos la mano a realizar con él, aquel bien que necesite y se encuentre en nuestras manos realizar, es dar el estilo misericordioso a nuestra vida como el señor Jesús dice del buen samaritano”.

No obstante, apuntó que la Arquidiócesis de Acapulco prolongará esta jornada hasta el próximo sábado donde se tienen previstas diversas actividades, entre ellas un encuentro con niños que viven en situación de calle, los que viven en un albergue en San Luis Acatlán y los que se encuentran en el CRIT. “Lo que se busca es que nuestro estilo de vivir tenga un mirar que se deje impactar por la necesidad y dolor del otro para tender la mano y ayudar”.