ACAPULCO, Gro., 17 de mayo de 2020.- Cientos de indígenas guerrerenses mantienen el peregrinar entre sus comunidades y los campos agrícolas del país.

A pesar de la emergencia sanitaria por el Covid 19, el desplazamiento de personas no ha cesado, pues quienes heredaron dicho modo de vida, carecen de opciones para emprender una distinta.

Como lo informó Quadratín Guerrero, al menos dos mil 500 guerrerenses volvieron luego de que trabajaron en los campos agrícolas durante el invierno.

Desde que comenzó la pandemia, indicó el fundador del Centro de Derechos Humanos de La Montaña, Tlachinollan, han partido a bordo de autobuses cientos de jornaleros, pero también han llegado cientos más, por lo cual, el flujo de personas en la región más pobre de Guerrero no se ha mantenido, a pesar de la pandemia y sus restricciones de movilidad.

Romualdo          

Originario de Linda Vista, municipio de Tlapa, Romualdo Mateo Feliciano lleva más de 15 años trabajando en los campos agrícolas de otras entidades, sin embargo las restricciones impuestas ante el Covid 19 obliga a las familias a ser muy cuidadosas porque la pandemia, “no diferencia entre chicos ni grandes”.

Mateo Feliciano explicó que la emergencia sanitaria ha complicado aún más el modo de vivir de los migrantes jornaleros pues quedaron reducidas las opciones de empleo, alimentación y el traslado.

“No hay dónde sembrar, el año pasado, por ejemplo, me dieron vales para recibir fertilizante pero no lo hemos recibido y muchos de mi familia migramos por necesidad”, expresó.

Hijo de otro jornalero, Romualdo se hizo acompañar por su familia porque en sus comunidades no hay tierras de labor para sembrar, y las que están en renta han subido el costo de tres a cinco cinco mil pesos por temporal.

“Migramos muchas veces y lo hacemos necesidad porque no tenemos terrenos donde sembrar y ganar el pan de cada día”, expresó.

Entre el mito y la realidad

Junto a su familia, se trasladó desde su comunidad el fin de semana pasado para ganar de 180 a 200 pesos por día cosechando chile serrano o jitomate, productos que son distribuidos por los productores al centro del país al extranjero.

Romualdo ha trabajado en los campos de Michoacán, Chihuahua, Zacatecas y recientemente se dirigió a Sinaloa, donde trabaja jornadas laborales de hasta nueve horas, de 8:00 a 17:00 del día.

Él ha creído en la idea de que en los hospitales de servicio público “inyectan la enfermedad”, en referencia a la divulgación de que inoculan el virus que causa provoca el Covid 19 y las personas mueren, por lo que prefieren acudir a consultorios privados.

La siguiente, es una entrevista que realizaron colaboradores del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y que compartieron con Quadratín Guerrero.