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ACAPULCO, Gro., 10 de mayo de 2026.- El arzobispo del puerto, Leopoldo González González, llamó a acompañar con oración, afecto y reclamo de justicia a las madres víctimas de la violencia que padecen el dolor por sus hijos asesinados o desaparecidos.
En su mensaje dominical, emitido este Día de las Madres, el líder católico pidió cercanía con esas mujeres.
"Con nuestra oración, afecto y reclamo de justicia, también hagámonos cercanos a las mamás víctimas de las violencias que sufren el gran dolor de sus hijos asesinados o desaparecidos. Este día nos hace dirigir la atención y valorar la presencia de la mujer en el hogar", dijo.
González González felicitó a las madres en esta fecha entrañable, tanto a las que comparten su vida con sus seres queridos como a las que han fallecido.
El arzobispo dijo que la presencia de la mujer ha crecido en la sociedad, la política, el trabajo y las organizaciones, pero sostuvo que su papel en el hogar sigue siendo fundamental para la humanidad.
"Nos alegramos por la mayor presencia suya en la sociedad, tanto en la política como en el trabajo y en las organizaciones, ahí donde la humanidad escribe la historia. El papa Benedicto 16 nos decía que podría hablarse de verdadero progreso sólo cuando la humanidad se mirara como una familia. Y no hay familia sin mujer, no hay familia sin madre", indicó.
También retomó el documento de Aparecida, en el que la Iglesia católica en América Latina planteó una ruta pastoral centrada en la misión, la familia, la justicia social y la atención a los sectores más vulnerables.
Al respecto, dijo que la maternidad debe ser valorada como una misión de las mujeres, sin contraponerla a su desarrollo profesional.
"Desde hace años el documento de Aparecida nos exhortaba, urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones, lo cual permite ser fieles al plan origen de Dios que da a la pareja humana de forma conjunta la misión de mejorar la tierra", expresó.
El arzobispo afirmó que el trabajo de las mujeres dentro del hogar debe ser reconocido y valorado, y citó al papa Juan Pablo segundo sobre la actividad laboral de las madres en el núcleo familiar.
"La fatiga de la mujer que después de haber dado a luz un hijo lo alimenta, lo cuida y se ocupa de su educación, especialmente en los primeros años, es tan grande que no hay que temer la confrontación con ningún trabajo profesional", dijo.
Agregó que la madre tiene una función insustituible en la educación de los hijos y en la transmisión de la fe.
Leopoldo González expuso que las madres introducen a sus hijos en la vida con amor desde la concepción y que la relación inicial con la madre contribuye a que los hijos reconozcan su dignidad.
González González citó al papa Francisco para advertir que una sociedad sin mirada materna pierde el sentido de fraternidad.
"Un mundo que mira el futuro sin mirada materna es miope, podrá aumentar los beneficios, pero ya no sabrá ver a los hombres como hijos, tendrá ganancias, pero no serán para todos, viviremos en la misma casa, pero no como hermanos. Necesitamos aprender de las madres que el heroísmo está en darse, la fortaleza en ser misericordiosos, la sabiduría en la mansedumbre", puntualizó.
Añadió que esa labor debe tener reconocimiento económico, al igual que los demás trabajos que se afrontan para mantener a la familia en una fase tan delicada de su existencia.